COMISION DE EDUCACION REGIONAL SUR "VICTOR DIAZ LOPEZ" PARTIDO COMUNISTA DE CHILE- educacionregionalsur@gmail.com
CHILE
martes, 19 de junio de 2012
domingo, 17 de junio de 2012
RECABARREN (1921) ,CANTO GENERAL
TU nombre era Recabarren.
Bonachón, corpulento, espacioso,
clara mirada, frente firme,
su ancha compostura cubría,
como la arena numerosa,
los yacimientos de la fuerza.
Mirad en la pampa de América
(ríos ramales, clara nive,
cortaduras ferruginosas)
a Chile con su destrozada
biología, como un ramaje
arrancado, como un brazo
cuyas falanges dispersó
el tráfico de las tormentas.
Sobre las áreas musculares
de los metales y el nitrato,
sobre la atlética grandeza
del cobre recién excavado,
el pequeño habitante vive,
acumulado en el desorden,
con un contrato apresurado,
lleno de niños andrajosos,
extendidos por los desiertos
de la superficie salada.
Es el chileno interrumpido
por la cesantía o la muerte.
Es el durísimo chileno
sobreviviente de las obras
o amortajado por la sal.
Allí llegó con sus panfletos
este capitán del pueblo.
Tomó al solitario ofendido
que, envolviendo sus mantas rotas
sobre sus hijos hambrientos,
aceptaba las injusticias
encarnizadas, y le dijo:
"Junta tu voz a otra voz",
"Junta tu mano a otra mano".
Fue por los rincones aciagos
del salitre, llenó la pampa
con su investidura paterna
y en el escondite invisible
lo vio toda la minería.
Llegó cada "gallo" golpeado,
vino cada uno de los lamentos:
entraron como fantasmas
de pálida voz triturada
y salieron de sus manos
con una nueva dignidad.
En toda la pampa se supo.
Y fue por la patria entera
fundando pueblo, levantando
los corazones quebrantados.
Sus periódicos recién impresos
entraron en las galerías
del carbón, subieron al cobre,
y el pueblo besó las columnas
que por primera vez llevaban
la voz de los atropellados.
Organizó las soledades.
Llevó los libros y los cantos
hasta los muros del terror,
juntó una queja y otra queja,
y el esclavo sin voz ni boca,
el extendido sufrimiento,
se hizo nombre, se llamó Pueblo,
Proletariado, Sindicato,
tuvo persona y apostura.
Y este habitante transformado
que se construyó en el combate,
este organismo valeroso,
esta implacable tentativa,
este metal inalterable,
esta unidad de los dolores,
esta fortaleza del hombre,
este camino hacia mañana,
esta cordillera infinita,
esta germinal primavera,
este armamento de los pobres,
salió de aquellos sufrimientos,
de lo más hondo de la patria,
de lo más duro y más golpeado,
de lo más alto y más eterno
y se llamó Partido.
Partido
Comunista.
Ése fue su nombre.
Fue grande la lucha. Cayeron
como buitres los dueños del oro.
Combatieron con la calumnia.
"Este Partido Comunista
está pagado por el Perú,
por Bolivia, por extranjeros".
Cayeron sobre las imprentas,
adquiridas gota por gota
con sudor de los combatientes,
y las atacaron quebrándolas,
quemándolas, desparramando
la tipografía del pueblo.
Persiguieron a Recabarren.
Le negaron entrada y paso.
Pero él congregó su semilla
en los socavones desiertos
y fue defendido el baluarte.
Entonces, los empresarios
norteamericanos e ingleses,
sus abogados, senadores,
sus diputados, presidentes,
vertieron la sangre en la arena,
acorralaron, amarraron,
asesinaron nuestra estirpe,
la fuerza profunda de Chile,
dejaron junto a los senderos
de la inmensa pampa amarilla
cruces de obreros fusilados,
cadáveres amontonados
en los repliegues de la arena.
Una vez a Iquique, en la costa,
hicieron venir a los hombres
que pedían escuela y pan.
Allí confundidos, cercados
en un patio, los dispusieron para la muerte.
Dispararon
con silbante ametralladora,
con fusiles tácticamente
dispuestos, sobre el hacinado
montón de dormidos obreros.
La sangre llenó como un río
la arena pálida de Iquique,
y allí está la sangre caída,
ardiendo aún sobre los años
como una corola implacable.
Pero sobrevivió la resistencia.
La luz organizada por las manos
de Recabarren, las banderas rojas
fueron desde las minas a los pueblos,
fueron a las ciudades y a los surcos,
rodaron con las ruedas ferroviarias,
asumieron las bases del cemento,
ganaron calles, plazas, alquerías,
fábricas abrumadas por el polvo,
llagas cubiertas por la primavera:
todo cantó y luchó para vencer
en la unidad del tiempo que amanece.
Cuánto ha pasado desde entonces.
Cuánta sangre sobre la sangre,
cuántas luchas sobre la tierra.
Horas de espléndida conquista,
triunfos ganados gota a gota,
calles amargas, derrotadas,
zonas oscuras como túneles,
traiciones que parecían
cortar la vida con su filo,
represiones armadas de odio,
coronadas militarmente.
Parecía hundirse la tierra.
Pero la lucha permaneCE.
PABLO NERUDA -CANTO GERERAL
sábado, 16 de junio de 2012
EL CENTENARIO DEL PARTIDO
Muchas son las actividades de
conmemoración del nuestro
aniversario
numero 100, desde Iquique
hasta la patagonia se han realizados
grandes actos político, con una
gran presencia unitaria y de masas,
donde queda reflejado el espíritu de
un partido que se agiganta e irrumpe
con una mística en el despliegue
de nuestra política, haciendo
grandes
avances en la relación con el
movimiento social, esto quedo
reflejado
en el acto de Valparaíso
donde quedaron al rededor de 1000
personas sin poder entrar al
congreso
nacional ya que ante de la
hora que estaba convocado todo
estaba lleno y en Iquique en donde
por primera vez se realiza una acto
tan masivo lleno de emotividad y la
participación de la gente supero el
numero e personas que se juntaron
con la teleton y creemos también
que los diferentes actos realizaos a
lo largo del país también reflejaron
el mismo espíritus y la misma
mística
que debemos proyéctala para
enfrentar los desafíos que vienen
En particular lo relacionado con
la gran tarea del frente de
propaganda,
de realiza los 100 murales
por los 100 años del partido en 100
comunas del país, no tenemos la
información suficiente para valorar
en toda su dimensión la actividad en
el resto del país, esto nos parece
de
gran preocupación ya que todo el
partido tiene toda la información
SALUDAMOS
EN LO PARTICULAR A LOS COMPAÑEROS QUE
PARTICIPARON
EN EL TRABAJO POR LOS MURALES,
PARTICULARMENTE
A LOS COMPAÑROS DE LAS GLORIOSAS
IMPORTANTE
PARA EL EXISTO DE LA TAREA.
COMPAÑEOS
NECESITAMOS COMPLEMNTAR LA
INFORMACION
DEL TRABAJO DE PROPAGANDA Y DE LOS
MURALES
CON EL PROPOSITO DE ESTACARLOS COMO
CORRESPONDE.
para trabajar una activad de tal
envergadura
en lo cultural y de propaganda
que es lo que nos ha caracterizado
durante los 100 años a los
comunistas Chilenos.
Este homenaje o regalo si lo pudimos
realizar en Arica, Iquique,
Valparaíso, Quilpue, Coyhaique y
en Santiago.
Este acto político cultural, contó
con gran participación de las
juventudes
comunistas de chile, particularmente
de la enseñanza media, congrego
a mucha gente, participaron
participo en el proceso de entrega
del mural a la dirección del partido
una orquesta juvenil del liceo
Manuel
de Salas de la comuna de Ñuñoa.
EN LA PROYECCION TENEMOS
QUE
ENFRENTAR
LA TAREA DE
LAS
ELECCIONES
MUICIPALES EN EL
ASPECTO
DE LA PROPAGANDA CON
LA
CONSIGNA.
UNIDOS
AVANCEMOS POR LA
DEMOCRATIZACION
LA PARTICIPACION
EN LA COMUNA POR EL NOMBRE DE
LA
COMUNA
ETC.
CNP
UNA VOCACION UNITARIA
Los partidos comunistas emergen como fuerzas autónomas en las sociedades capitalistas, sociedades donde la contradicción fundamental de las clases sociales está expresada en la confrontación de los capitalistas y los trabajadores, clases de intereses antagónicos en razón del modo de producción y de la apropiación desigual del valor generado por el trabajo: la clase capitalista toma para sí la parte sustancial. La lucha de clases entre esos polos, en múltiples formas, determina en lo esencial el curso de desarrollo de las luchas sociales, económicas, políticas, ideológicas en esas sociedades.
Nuestro partido emergió con el nombre de Partido Obrero Socialista, bajo la dirección de Luis Emilio Recabarren en 1912, esto es 5 años antes de la Revolución de Octubre. Fue desde el inicio clara y definidamente un partido de los trabajadores. Recabarren era miembro del Partido Democrático, el partido más de izquierda de esos años. Su estrecha relación con centros decisivos del proletariado en formación, especialmente salitrero, lo llevó a la convicción de la necesidad de un partido de la clase obrera como condición de éxito para alcanzar trasformaciones sociales de fondo. No lo hizo en posturas aislacionistas sino en una definición de autonomía del proletariado que no excluía la unidad de acción con otras fuerzas políticas y sociales.
La adopción del internacionalismo como componente de nuestra política significa asumir el hecho que un factor decisivo del dominio capitalista en nuestra sociedad es la presencia del imperialismo como un componente no solo externo sino activamente interno, que interviene pesada y muchas veces decisivamente en nuestra vida social y política en connivencia constante con la oligarquía y otros sectores del capital interno.
Capitalistas y trabajadores no son las únicas clases componentes de la comunidad nacional. En el polo de los dominados hay un espectro numeroso de sectores intermedios, como pequeños y medianos empresarios, profesionales asalariados que no se sienten parte del proletariado, un incidente sector de intelectuales y artistas, profesionales y otros trabajadores independientes, comuneros agrícolas y otras categorías. Todos ellos son afectados en grados diferentes por el dominio impuesto. Siendo el partido de los trabajadores, el PC no limita su accionar a la lucha por los intereses sólo de estos. Desde los tiempos de Recabarren su mirada fue siempre más abierta, asumiendo la defensa de todos los sectores afectados por la dominación oligárquica e imperial.
Lo esencial de nuestra política de alianzas se ha determinado históricamente por el análisis de las contradicciones sociales existentes en cada período histórico, y como resultado de tal análisis definiendo la contradicción principal del período. Esta es la que confronta, de una parte, a los componentes decisivos de la dominación de clase y, de la otra, a las clases y capas sociales agredidas por el sistema. Sobre esa base actuamos para hacer converger en un frente común al máximo de esas clases y capas, tanto sus organizaciones como sus expresiones políticas, en pro de la acumulación de fuerzas para derrotar al enemigo principal, exponiendo nuestra perspectiva de construcción de una sociedad de nuevo tipo en la perspectiva del socialismo.
Esa orientación de lucha y trabajo unitario tuvo una primera formulación en la Conferencia Nacional de nuestro partido en 1933. Se definió el carácter de la revolución chilena en esa fase como “antiimperialista, antioligárquica y democrática, ligada a la lucha por el socialismo”. Se abrió entonces un proceso de significativas proyecciones.
Un primer resultado fue la formación de una central unitaria de los trabajadores. Las 3 centrales existentes: la FOCH, comunista; CNT, anarquista y la CNS, socialista, decidieron unirse en una única central, la CTCH (1936). Esta resolvió apoyar la formación del Frente Popular (FP), la primera experiencia exitosa de construcción de alianzas.
En ese cuadro, con una actividad intensa del PC de promoción de luchas sociales y de propuestas unitarias amplias para unir el máximo de fuerzas frente al enemigo principal del período (la oligarquía y los poderes imperiales, y de modo preeminente el fascismo alemán) se abrió paso la convergencia de los partidos Radical, Democrático, Socialista y Comunista en el Frente Popular, del que formaron parte también la CTCH, el movimiento femenino MEMCH y el Frente Unico Araucano. El Frente confrontó al gobierno de derecha de Arturo Alessandri, audaz demagogo representante de la oligarquía y se propuso la conquista de la Presidencia. Alessandri instaló como candidato a Gustavo Ross, integrante directo de la oligarquía. El FP levantó la candidatura de Pedro Aguirre Cerda, militante radical. A ese proyecto se sumó la juventud del partido oligárquico por excelencia, el Partido Conservador, cuyos líderes jóvenes, encabezados por Bernardo Leighton y Eduardo Frei Montalva , decidieron abandonar ese partido al no ser acogido su rechazo a apoyar la candidatura oligárquica de Ross. Así surgió la Falange Nacional , posterior Democracia Cristiana . La amplitud del campo de fuerzas reunido abrió paso a una gran victoria.
El gobierno del FP significó un punto de inflexión desde el punto de vista de la estrategia de desarrollo y sobre todo de las políticas sociales. Dejadas de lado las políticas de la oligarquía, se desplegó una estrategia de industrialización del país creando la CORFO y sucesivamente otras empresas estatales, instalando una visión de desarrollo nacional con una decisiva participación del Estado que pasaba a actuar como Estado Desarrollista de Bienestar Social, para usar un término del economista Manuel Riesco.
A la muerte del presidente Aguirre Cerda, el Frente llevó a la presidencia a Juan Antonio Ríos, y a la desaparición de éste conquistó de nuevo la victoria con Gabriel González Videla, que se presentaba como el más izquierdista de los radicales, que eran el partido más fuerte de la coalición. Estas victorias sucesivas dan cuenta de la audiencia popular del Frente Popular.
El imperialismo norteamericano, cuya hegemonía se impuso con la derrota del fascismo, ocupaba un espacio central en los componentes del enemigo principal. Comenzaba la Guerra Fría y el anticomunismo se desplegó implacablemente. González Videla se sometió servilmente a los dictados del imperio. Traicionó sus compromisos, expulsó a los comunistas del gobierno y con el apoyo de la derecha ilegalizó a nuestro partido ante la “inminencia” de una tercera guerra mundial. Es hasta hoy el símbolo por excelencia del político traidor.
La ruptura del Frente Popular significó un retroceso para el pueblo. Se instaló en la presidencia Carlos Ibáñez del Campo, con una no despreciable votación popular. La representación de las fuerzas de izquierda la asumió Salvador Allende, con el apoyo comunista y de un sector minoritario de su partido: obtuvo una modesta votación.
No obstante, durante el gobierno de Ibáñez se reconstituyó la unidad sindical en la CUT, rota en 1946, y hacia el fin de su gobierno fue derogada la Ley de Defensa de la Democracia que había ilegalizado al Partido Comunista que ya desde años imponía su accionar abierto en las batallas políticas y sociales.
No obstante, la regresión que significó la desarticulación del Frente Popular culminó con el retorno de la derecha al gobierno del país luego de 20 años, con la elección de Jorge Alessandri con un 31% de los votos, superando escasamente a Salvador Allende. Sin embargo, ese gobierno no pudo hacer retroceder aspectos esenciales de las políticas desarrollistas instaladas por el Frente Popular.
Se impuso la tarea de recomponer una nueva unidad de fuerzas transformadoras en confrontación clara y resuelta con los sectores dominantes. Para ello había que asumir el fortalecimiento de la izquierda, dar un relieve mayor a la unidad de los partidos con presencia en el proletariado y dar un salto cualitativo en la atención al campesinado y los sectores medios. La convicción de que el país requería cambios fue asumida también por fuerzas reformistas que proponían cambios graduales y limitados, a la vez que desestimaban la superación del capitalismo en la perspectiva del socialismo.
Durante el gobierno de Alessandri se realizaron potentes acciones del movimiento obrero: paros nacionales en 1960, 1962 y dos en 1964. En 1961 emergió desde la entonces U. Técnica del Estado el poderoso movimiento estudiantil que se extendería a todas las universidades por la reforma educacional con la consigna de “Universidad para todos”. Simultáneamente se fue abriendo camino la organización del campesinado.
El FRAP
Esta fase culminó con la creación de Frente de Acción Popular, unidad de socialistas y comunistas y otras fuerzas menores. Adelantó la capacidad de la izquierda hasta el punto de hacer previsible la conquista de la Presidencia. Esto alarmó a los poderes fácticos y la derecha resolvió abandonar su candidato (Julio Durán) y volcar su votación a Eduardo Frei, como mal menor. Lo propio hizo el imperialismo, que financió copiosamente la campaña de Frei. La maniobra tuvo éxito en cuanto a conseguir derrotar a la izquierda, calificada por ellos como enemigo principal.
Ante el gobierno reformista, la izquierda no tuvo una posición única. Hubo quienes plantearon negar todo. El PC decidió, como fuerza de oposición clara, apoyar aquello que fueran cambios progresistas. Así, con observaciones y propuestas se apoyó la Ley de Reforma Agraria, la de sindicalización campesina, pero no se hizo lo mismo con la llamada chilenización del cobre que mantenía la presencia imperialista. La movilización social se mantuvo sólida. La CUT realizó 4 paros nacionales en el período. Con el paro nacional de 1969 se logró establecer la ley de reajuste anual de los salarios, que rigió hasta 1973. El movimiento estudiantil desplegó también sus luchas. La sindicalización de los campesinos experimentó un alza considerable. Lo propio se dio en los pobladores y las mujeres.
Se crearon así las condiciones para la superación positiva del FRAP y la emergencia de una unidad más amplia, que se expresó en la Unidad Popular en diciembre de 1969 , conformada con una matriz comparable a la del Frente Popular e integrada por el Partido Socialista , Partido Comunista ,Partido Radical , el MAPU , el Partido de Izquierda Radical , la Acción Popular Independiente . La presencia del sector cristiano estuvo a través del Mapu, incorporándose mas tarde la Izquierda Cristiana que se separaró de la Democracia Cristiana.
Impulsando la movilización social y consolidando el frente de izquierda, se logró conquistar la victoria. Las fuerzas reformistas levantaron la candidatura de Radomiro Tomic, del sector mas progresista, la derecha reinstaló a Jorge Alessandri pero Salvador Allende ganó la primera mayoría y se convirtió en el primer presidente revolucionario que asume el gobierno por vía electoral al ser ratificado por el Congreso Pleno, donde el centro votó por respetar la primera mayoría ante el candidato de la derecha con acuerdos de profundización de la democracia que la izquierda asumió en tanto se correspondían a sus concepciones. En ello, Tomic jugó un rol relevante.
Una vez asumido el cargo, Allende comenzó rápidamente a cumplir sus promesas electorales, orientando al país hacia el socialismo. Se nacionalizaron las grandes empresas mineras, los bancos extranjeros y empresas monopolistas. Se aceleró la reforma agraria: en un año se traspasó más tierras que en todo el gobierno anterior, y una parte importante de ellas a los pueblos originarios. Se puso en acción un plan de redistribución de ingresos, aumentó los salarios y se impuso un control sobre los precios. La oposición de los poderes fácticos al proceso en curso, con una intensa intervención del imperialismo con acciones abiertas y encubiertas, fue frenética desde el principio y hacia 1972 había logrado producir una grave crisis económica: centrada en el desabastecimiento y la promoción del mercado negro, consiguieron generar una fuerte polarización de la ciudadanía.
Las fuerzas de izquierda no tuvimos las capacidades de generar los medios para la defensa del gobierno popular en diversos planos, incluyendo el de la confrontación de las acciones de fuerza que promovían la oligarquía y el imperialismo
Una mayoría de los dirigentes del centro político se hizo parte, por acción u omisión, de la línea de acción de esos poderes rechazando los esfuerzos de la UP y el gobierno de alcanzar acuerdos, usando como pretexto posiciones y acciones extremistas de minorías. En ello, visiones como las que ha repetido en estos días Patricio Aylwin facilitaron la puesta en marcha del golpe de estado pinochetista.
La contradicción principal cambió de carácter: pasó a ser “dictadura o democracia”. Hizo indispensable la introducción de otras formas de lucha, las armadas, que fueron asumidas por una parte de la izquierda, en particular nuestro partido, aunque de modo insuficiente. Sin embargo, su contribución al despliegue de la movilización social, siempre determinante, es innegable.
La dictadura hizo trizas el proyecto de desarrollo con bienestar social que el gobierno popular había fortalecido, e instaló, obediente al imperialismo y la oligarquía, la privatización máxima posible con la excepción de las grandes minas. Significó un cambio radical del papel del Estado de un rol productor e interventor, a uno de tipo subsidiario, inspirado en las doctrinas económicas neoliberales . En lo social significó el dominio sin contrapeso de los sectores empresariales, el aumento sostenido de la desigualdad de los ingreso s, junto con un incremento en la precariedad e inestabilidad laboral de los sectores asalariados. En lo cultural, dio lugar al denominado "apagón cultural", caracterizado por la represión y autorrepresión de ciertas manifestaciones culturales consideradas contrarias a la línea oficial.
Desplazada la dictadura y recuperados derechos democráticos, 20 años de gobiernos de la Concertación fueron incapaces de crear instituciones democráticas, permaneciendo la constitución dictatorial con afeites menores y manteniendo la desigualdad heredada. Se crearon así las condiciones para el retorno de la derecha al gobierno. La batalla por producir cambios de fondo es tarea pendiente
El desplazamiento de la derecha es una necesidad. Pero ello no significa la instalación de un nuevo gobierno de la Concertación, que ha demostrado incapacidad que los condujo a su derrota. Se requiere un gobierno de nuevo tipo capaz de realizar una política que remueva el peso de los poderes fácticos y sus políticas neoliberales que Pinochet comenzó a instalar y que han persistido.
Para ello, las experiencias de políticas de alianza y unidad de los períodos del FP y de la UP deben estar presentes con clara conciencia de que no habrá calco ni copia, sino creación acorde con las condiciones del presente. Aprender no es copiar. Esas experiencias vividas son, sí, la prueba de que romper el dominio del capital financiero, centro de la oligarquía, y del imperialismo, es una tarea posible y necesaria. Los recursos nos los enseña la historia: unidad y lucha, movilización social y construcción de alianzas que unan a la mayoría inmensa de los chilenos y chilenas para sacudirse de la dominación existente, tras la bandera de la alternativa que la vida nos ha impuesto: neoliberalismo o democracia, contradicción principal del período.
- JORGE INSUNZA
miembro de la Comisión Política del Partido Comunista de Chile.
jueves, 14 de junio de 2012
VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE CARLOS MARX
Raymond Aron , destacado intelectual francés, de decidida posición anticomunista, fue consultado después del derrumbe de los socialismos en Europa del Este sobre la "muerte de Marx y del marxismo". Su respuesta fue: " Los que se apresuran a enterrarlo harían mejor si primero lo leen." Era anticomunista Aron, pero no .... tonto.
Afirmar la vigencia del marxismo no puede ser un "acto de fé" ni la pretensión inconsistente de que cada afirmación de los textos de Marx sea irrefutable. Una adhesión acrítica a las contribuciones de Marx sería precisamente la negación de la vigencia que mantiene su creación teórica. El mismo, en vida, corrigió muchas veces sus conclusiones cuando nuevos datos y descubrimientos de la ciencia que ampliaban los conocimientos de la humanidad.Vigencia no puede significar tampoco que en los textos de Marx, como en un libro sagrado, podamos encontrar las respuestas acabadas a los problemas de hoy. Marx murió hace casi 120 años y la historia ha seguido cursando: buscar en sus textos el análisis concreto de la realidad concreta, que es el alma del marxismo, equivale a cuestionar y no validar su vigencia.
El marxismo "no es un dogma sino un guía para la acción" es una frase bien conocida. También muy repetida, incluso en los períodos de predominio de dogmatismos. Pero, a pesar de todo, sintetiza el único modo de aproximarse seriamente a la creación teórica de Marx.
En una exposición necesariamente breve sería absurdo pretender abarcar todo. Me propongo apenas dar algunas señales de lo que funda mi convicción que el aporte teórico del marxismo mantiene validez y que no debemos acercarnos a Marx como a una bella pieza de museo que nos ilustra sobre un pasado noble y muchas veces heroico, pero ya incapaz de indicarnos algo válido para el presente y el futuro.
Muchos autores han descrito, para bien o para mal, el largo camino de Marx desde su juventud al lado de los jóvenes hegelianos hasta la instalación de las bases de su teoría, de lo que nosotros denominamos marxismo, denominación que, como sabemos, él rechazó en vida.
Ese rechazo ( "yo no soy marxista") es una señal teórica esencial. Es que Marx descartó la construcción de un sistema filosófico y, en cambio, elaboró presupuestos teóricos que le permitieran instalarse en el corazón de los acontecimientos y abordar la dilucidación de la práctica humana y, para decirlo con sus palabras, con la determinación no sólo de interpretar el mundo sino de transformarlo.
En Marx es inseparable la condición de teórico de la de revolucionario y ello es un aspecto nada desdeñable de su vigencia, es su lección de ética. Rememorémoslo: " Me burlo de los hombres que se dicen "prácticos" y de toda su sabiduría. Si se quiere ser un bruto se podrá naturalmente dar la espalda a los sufrimientos de la humanidad y ocuparse del propio pellejo".
Hizo de su tarea descubrir y actuar para la emancipación humana superando las alienaciones que agobian a los seres humanos. Así concebía la necesidad de hacer historia, es decir, poner en movimiento la sociedad para superar los sufrimientos de la humanidad. Buscó del lado de la religión, de la filosofía. del estado y la política, del arte, para llegar a la conclusión que el "acto generador de la historia hay que buscarlo en la producción material en la tierra y no en la formaciones brumosas del cielo". Su análisis penetrante del capitalismo, la puesta en relieve de sus contradicciones, de sus leyes de desarrollo, produjo conocimientos que constituyen aproximaciones contundentes a la verdad, que pueden ser ciertamente enriquecidos pero yendo adelante y no hacia atrás.
El tema de nuestros días para evaluar la vigencia o no de las categorías elaboradas por el marxismo es el de responder si los nuevos desarrollos de la sociedad actual, los llamados procesos de globalización, impulsados por la vertiginosa aceleración de los avances tecnológicos han dejado obsoletos los análisis de Marx , han modificado o incluso acabado con la lucha de clases modificando de raíz la contradicción fundamental trabajo-capital tal como Marx lo expuso.
Esa es la visión que sotienen influyentes sociólogos como Alain Touraine, Anthony Giddens y muchos otros.
Para Touraine, por ejemplo, la lucha anticapitalista pierde sentido ya que la propiedad privada de los medios de producción deja de ser el centro de producción de la sociedad llamada post industrial. La escena es ocupada entonces no por los explotados enfrentando a los explotadores sino por el conflicto entre detentores y no detentores de información estratégica.
Para, Giddens, - "No existe un socialismo nuevo: está muerto. Es una doctrina económica que no tiene futuro... . Lo que sí tiene futuro son los valores asociados al socialismo, especialmente la necesidad de inclusión, de instrucción para gente que no tiene medios para protegerse a sí misma....En la actualidad no existe una alternativa a una economía de mercado... . El gobierno, entonces, debe ser capaz de guiarlos a través de inversiones en la misma gente, en educación... En definitiva, en lograr que la población sea capaz de adaptarse y moverse en la nueva realidad para obtener de ello una sociedad decente y humana. A nuestro juicio no es posible tener una economía verdaderamente competitiva si es que no se logran esos pasos previos, ya que de lo contrario, la sociedad se quebraría y sería incapaz de reproducirse a sí misma en forma efectiva."
En esas condiciones, el desarrollo está determinado esencialmente por las relaciones entre los ciudadanos y el estado y ya el partido de clase no tiene espacio, ahora son los partidos de ciudadanos.
No cabe dudas que el derrumbe de la Unión Soviética y los países socialistas del este europeo así como las derrotas de numerosas revoluciones de liberación en países del tercer mundo han contribuído a que la idea del fin de las utopías revolucionarias haya hecho camino.
Y en este clima ideológico ¿puede extrañar que mas allá de Touraine o Giddens, surjan quienes den el paso siguiente y, pura y simplemente, instalen definitivamente el fin de la historia? Una mano lava a la otra y las dos lavan (o ensucian?) la cara.
Reflexionemos. Lo primero que debemos constatar es que fenómenos como la globalización no son para nada ajenos a las previsiones de Marx.
Era realista a cabalidad. Adversario tenaz del sistema capitalista puso en evidencia que "la burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y por consiguiente las relaciones de producción". Constató la capacidad del régimen burgués de desarrollar aceleradamente las fuerzas productivas.
Hablando de la tendencia histórica de la acumulación capitalista en el período aún premonopolista del capital escribió lo siguiente: " ( A partir de un momento del desarrollo del capitalismo se trata ) de expropiar ya no al trabajador independiente sino al capitalista, al jefe de un ejército o una escuadra de asalariados. Esta expropiación se realiza por la leyes inmanentes de producción capitalista, que conducen al concentración de capitales. Correlativamente con esa centralización, con la expropiación de un gran número de capitalistas por un puñados de ellos mismos se desenvuelven en escala siempre creciente la aplicación de la ciencia y de la técnica, la explotación conjunta y metódica de la tierra, la transformación de las herramientas en poderosos instrumentos solo utilizables colectivamente, la economía de medios de producción, el entrelazamiento de todos los pueblos en las redes del mercado universal y con ello el carácter internacional del régimen capitalista.
Y agregó: " A medida que disminuye el número de los potentados del capital que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este período de evolución social, crecen la miseria, la opresión, la degradación, la explotación, pero también la resistencia de la clase de los trabajadores cada vez mayor, mas disciplinada unida y organizada por el propio mecanismo de producción capitalista."
Esto fue escrito hace mas de 140 años.
Y hace 140 años no se podía prever ciertos fenómenos que nos corresponde a nosotros dilucidar.
La idea de la desaparición del proletariado como sujeto histórico toma pie de los cambios experimentados por las fuerzas productivas y los consiguientes cambios en relaciones de producción que, como hemos visto, el Manifiesto pronostica aunque sus autores no podían ni pretendieron poder adivinar en sus formas precisas. En Chile, por ejemplo, el proletariado minero-industrial, que constituyó el núcleo decisivo de las fuerzas anticapitalistas en las décadas pasadas ha disminuído su peso relativo y ha crecido en cambio la proporción de asalariados que trabajan en sector servicios. Sin embargo, en este sector se engloban cada vez mas procesos que son generadores directos de plusvalía y se hace cada vez mas imprecisa la distinción entre bienes y servicios. Pensemos por ejemplo en el software informático, en la producción de videos, en la publicidad, en la agricultura basada en la biotecnología, y muchos otros procesos algunos también antiguos como la educación, que convertida en fuente de lucro es servicio y a la vez un bien de mercadeo.
Hay, no obstante, una cambio mas radical que hay que aprehender mas consistentemente.
Marx llamó la atención sobre el profundo cambio que implicó el paso de la manufactura a la gran industria. " En la manufactura, describe, los asalariados forman parte de un mecanismo vivo, en la fábrica son incorporados a un mecanismo muerto, que existe independientemente de ellos. En la manufactura y los oficios el trabajador se sirve de las herramientas, en la fábrica, él sirve a la máquina.
Y adicionalmente subraya: "La gran industria mecánica culmina la separación entre el trabajo manual y las potencias intelectuales de la producción que se transforman en poderes del capital sobre el trabajo" .
La nueva revolución científico técnica constituye una negación de la negación de ese proceso. Una parte de los asalariados, probablemente creciente, se sirve de nuevo de los instrumentos. Se han producido cambios en las condiciones del trabajo. El capital requiere hoy de una parte de los trabajadores asalariados productores directos de plusvalía que laboren con autonomía y libertad para desarrollar potencial creativo y, en muchos procesos, necesita impulsar el trabajo en colectivos con ciertos grados de autonomía y no sometidos a la regla del capataz. No era esa la tendencia en los tiempos de Marx ni tampoco en tiempo del Chaplin de Tiempos Modernos. Lo es hoy. Por eso emergen nuevos conceptos de organización como los de reingeniería, calidad total y otros, todos ellos adaptaciones necesarias del capitalismo a los nuevos desarrollos de las fuerzas productivas, formas de gestión dirigidas a mantener la explotación. Del mismo tenor y modelo de acumulación en acto, son las propuestas como la llamada polivalencia, la flexibilización laboral, la externalización, el subcontrato. Presentadas todas como la inevitable consecuencia del progreso científico y tecnológico, son, en la condiciones del capitalismo, otras tantas formas de asegurar el incremento de la tasa de ganancia en base a la adaptación rápida de la empresa a los cambios en el mercado.
Cada una de ellas es el reflejo del caracter capitalista de la incorporación de los avances tecnológicos y, a la vez, intentos de debilitar la resistencia de los trabajadores. Pero, contradictoriamente son tambien formas que hacen mas evidente la inutilidad de la burguesía como clase y el rol central del trabajo vivo como creador de riqueza .
¿ No sigue siendo entonces lo esencial que estamos en presencia del trabajo asalariado bajo dominio del capital? En esas condiciones ¿ha desaparecido la clase obrera, en el sentido en Marx la definió o por el contrario continúa expandiendose como la clase mas numerosa? En nuestro país la artificial división que se estableció en las leyes sociales entre obreros y empleados puede facilitar confusiones pero es evidente que la inmensa mayoría de los asalariados son sujetos de explotación capitalista y son parte de una misma clase social: el proletariado moderno.
Es una realidad que los niveles de organización y de conciencia de clase en muchos sectores no es todavía la que alcanzaron las fuerzas mas significativas del proletariado en el período anterior pero ello no modifica su posición objetiva en la estructura social que genera el capitalismo ni es un hecho fatal que su conciencia de clase para sí aún no se exprese.
En una carta de sus años de juventud Marx escribió bellamente que quería ser escuchado " por la humanidad sufriente que piensa y por la humanidad pensante que es oprimida". En el nuevo tiempo que se abre camino crecen las posibilidades materiales para que así ocurra .
La tarea de los marxistas de hoy es comprender a fondo estos procesos y aprender a asentar en ellos las nuevas formas de organización para llevar adelante la lucha de clases para hacer realidad los cambios radicales en la sociedad, descubriendo y construyendo las formas de lucha adecuadas a las nuevas realidades.
Estamos sin duda en presencia de cambios muy grandes. Con una intención claramente ideológica, instrumental, se instala la idea del cambio de época. Puede ser que valga la pena encontrarle un nuevo nombre a este período. También el período del feudalismo fue dividido por los historiadores. Se podría apreciar lo nuevo como, por ejemplo, el paso de la Baja Edad Media a la Alta. Lo esencial sigue siendo, en todo caso, que seguimos atenazados por el capitalismo.
¿Quienquiera que mire objetivamente la realidad puede contradecir que la sociedad moderna esta marcada por la contradicción flagrante entre una producción siempre mas social y la persistencia de la apropiación privada de ese producto social que Marx expone como la contradicción fundamental del capitalismo?
¿Quienquiera que mire objetivamente la sociedad actual podrá ignorar la persistencia de la tendencia a la centralización y concentración del capital?
¿Quienquiera que mire objetivamente el estado de cosas actual no confirma la persistencia de las crisis como inmanente de funcionamiento del capitalismo?
" Las relaciones burguesas de producción y de cambio...toda esta sociedad burguesa, que ha hecho surgir tan potentes medios de producción... se asemeja al mago que no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros."
Esas "potencias infernales" se expresan en las recurrentes crisis capitalistas, en medio de las cuales se destruye sistemáticamente no solo una parte considerable de los productos elaborados sino también de las fuerzas productivas ya creadas.
Es la epidemia de la sobreproducción capitalista que se instala no porque sobren productos en general, puesto que dicha "sobreproducción" coexiste con las necesidades, el hambre y la miseria de millones de seres humanos, sino como consecuencia de la permanencia del sistema capitalista mas allá de su tiempo histórico. En esas condiciones, dice Marx, "la sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a una estado de barbarie momentánea. Diríase que la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio".
En el Manifiesto Comunista, que, como hemos dicho, no escatima palabras para poner de relieve el papel revolucionario de la burguesía en la historia de la humanidad se comprueba, con el mismo rigor científico,( el posible en la época en que fué escrito) que ese rol de transformadores de la fuerzas productivas con un sentido progresista los hace portadores de un dominio que puede hacer y hace retroceder a la humanidad a terribles formas de barbarie.
Marx y Engels hablan de "barbarie momentánea". Mirando las cosas con realismo hay que apreciar un salto cualitativo. Se trata de la instalación de formas de barbarie permanentes. Porque ¿ que mas que barbarie es el incremento gigantesco de la delincuencia que tiene su causa esencial en la cruel exclusión social acentuada en la actual fase desarrollo, o la instalación de las mafias como una forma corriente y tolerada de la acumulación primitiva, o la dramática extensión de la drogadicción en todos los niveles sociales, o la intensificación de las formas mas diversas de corrupción como recurso del "exito social"? ¿ Y no es también barbarie pura y simple la frenética destrucción del medio ambiente en aras de la ganancia? Todo el mundo sabe que hay productos y procesos productivos que arriesgan la vida de la humanidad pero continúan siendo realizados porque su detención comprometería utilidades. Todos hemos visto con profunda emoción las imágenes de esos pequeños hijos de compañeras temporeras deformes y sin destino. Que es eso sino barbarie? "Quien comprende y no hace nada es que no comprende nada" es un lema de grupos ecologistas. Es una hermosa frase solo que debemos tener mas en cuenta que el interés del capital es mas fuerte que la razón y el sentimiento y que por ello es necesario el cambio revolucionario.
Les propongo detenernos un momento a reflexionar sobre éste pensamiento de Marx: "En los hechos, es solo con el desperdicio mas enorme del desarrollo de individuos particulares que se asegura y realiza el desarrollo de la humanidad en general en el curso de la época histórica que precede inmediatamente a la reconstitución conciente de la sociedad humana"
La desigualdad social siempre creciente como la causa de la pobreza humana en todas sus dimensiones y la imposibilidad de superar la miseria sin trastocar las bases estucturales de la sociedad capitalista es una contribución original del marxismo. La teoría de Marx surgió cuando ya el clamor de los desheredados de la tierra llevaba muchos hombres a proponer soluciones piadosas (socialistas y comunistas utópicos) o a plantear tajantes rebeldías de destrucción sin proyecto alternativo. Sin menospreciar esos sueños y desesperaciones, aunque criticando unas y otras, Marx y Engels plantearon la opción que nacía de la propia sociedad que debía y debe cambiar.
"El comunismo no es para nosotros ni un estado que debe ser creado ni un ideal al que debe someterse la realidad. Llamamos comunismo al movimiento real que termina con el estado de cosas actual"
Y fueron aún mas a fondo.
No era para nada evidente en la época en que se escribió, por ejemplo, el Manifiesto, el torvo y despiadado proceso de exclusión social que es inherente al régimen del capital. Había también los que promovían, seguramente con otros nombres, la tesis del chorreo. Sin embargo, el análisis marxista pronosticó, en sus líneas gruesas lo que esta pasando ante nuestros ojos. El reino del dinero invierte hasta la ley de la gravedad: chorrea pero hacia arriba.
" Para oprimir a una clase, es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud. El siervo en pleno régimen de servidumbre, llegó a miembro de la comuna, lo mismo que el pequeño burgués llegó a elevarse a la categoría de burgués bajo el yugo del absolutismo feudal."
El capitalismo se comporta de otro modo. En una primera fase de su desarrollo "necesita anidar en todas partes", arrastra a todos a su corriente. Pero , a partir de un momento del desarrollo social, la burguesía " no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia ni siquiera dentro del marco de la esclavitud porque se ve forzada a dejarle decaer hasta el punto de tener que mantenerle en lugar de ser mantenida por él."
La viga maestra del capitalismo es siempre y en toda circunstancia la explotación del trabajo asalariado, la obtención de plusvalía como base irremplazable del crecimiento incesante del capital, premisa y condición de subsistencia del sistema.
La existencia de un ejército de reserva de asalariados disponibles (cesantes) es una forma de vida del capitalismo. Este ejercito opera como un factor de contención de las demandas "excesivas" de los asalariados que pueden comprometer las tasas de ganancia. Hemos escuchado a Massad.
Pero, cuando la cifra de desempleados supera límites extremos, la cantidad se transforma en calidad y estamos ante la existencia, no ya de un ejército de reserva sino de una humanidad sobrante, de excluídos del sistema, de parias del mercado, que no tienen espacio para desarrollar un trabajo productivo porque el propio régimen se los niega tras haberlos expropiado de sus medios y desplazado de su entorno,(pequeños propietarios, campesinos, minorías étnicas,inmigrantes).
Estamos confrontados con esa realidad. En el mundo de las transnacionales, las 200 mas importantes empresas realizan por si solas el 25% de la cifra de negocios mundial. Todas reunidas, emplean apenas 18,8 millones de trabajadores, lo que equivale al 0.75 % de la mano de obra libre del mundo entero. Ese el paradigma del capitalismo en su fase actual. Por eso, en los países centrales del capitalismo el fenómeno de la cesantía se instala como una condición permanente y siempre creciente aunque haya también desarrollos desiguales. Solo en la Comunidad Europea se cuentan ya 20 millones de cesantes reconocidos. Allí no se contabilizan las oleadas de inmigrantes que día tras día abandonan sus lugares de origen para intentar conseguir en las metrópolis lo que sistema les niega en sus países.
En las actuales condiciones, se produce mas con menos trabajo humano. Pero, cuando se propone la disminución de la jornada de trabajo para hacer partícipe a la sociedad en su conjunto de las nuevas potencialidades creadas por ella, el capital resiste a pie firme y, peor aún, pugna por aumentarlo donde puede, como ocurre entre nosotros. Eso tiene como efecto inevitable el aumento de la humanidad sobrante.
Esos millones de hombres y mujeres sin espacio para un trabajo creador deben ser mantenidos de una forma u otra. Y así sea, como es en realidad, que se les otorgue medios dramáticamente exiguos, ese es un gasto contradictorio con el sistema mismo.
Cuando ya ni siquiera eso es soportable para los humores del capital , suena la hora de la exclusión pura y simple. Emergen dos sociedades: la formal, la del capital respetable y protegido por las leyes, y la informal, la de los excluídos. Entre 1990 y 1995 en nuestra América latina se crearon 15,7 millones de empleos de los que 13,6 millones, es decir el 80%, fueron creados en el area informal.
Es la evidencia flagrante del fracaso del capitalismo como forma de organización de la humanidad.
Hemos llegado al punto en que la burguesía no puede seguir desempeñando el rol de clase dominante ni imponer a la sociedad, como ley reguladora, las condiciones de su existencia como tal, sin conducir a la humanidad por nuevos caminos a formas de barbarie.
Cada fase del desarrollo tiene su ética. La ética del postmodernismo es, quizá mas desnudamente que en cualquier otra época del capitalismo, esa estrecha visión utilitarista y la crueldad consecuente. En el siglo que termina, la organización del movimiento obrero, la amenaza al sistema proveniente de la emergencia de las primeras experiencias de socialismos, que con todos sus defectos realizaron políticas sociales que favorecían a los trabajadores y no podían ser ignoradas, contuvo el antihumanismo que dimana del desarrollo y la absolutización del mercado. Ahora, ha emergido con todo su descaro.
Eso es lo que ponen de manifiesto, por ejemplo, los conceptos de Hayek, gurú del pensamiento único: "La popularidad de la idea que es mejor cooperar que competir demuestra el desconocimiento de la verdadera función orientadora del mercado" es su punto de partida. De allí deriva la tarea capital: "la lucha contra el socialismo, la lucha por abolir todo poder que trate de dirigir los esfuerzos individuales y distribuir deliberadamente sus resultados." Y amonesta airado: "Pueden los intelectuales seguir empecinados en el error de creer que el hombre es capaz de diseñar nuevas y mas adecuadas éticas sociales. En definitiva, tales nuevas reglas constituyen solo una degradación hacia modelos de convivencia... mas primitivos". Y para Hayek no se trata solo del marxismo sino también de la Teología de la Liberación, por ejemplo, y por cierto del llamado Estado de Bienestar alentado por la socialdemocracia, que fué el primer blanco de sus proclamas.
Ante esta realidad, siguen teniendo sonoridad también en este terreno los objetivos que Marx y Engels plasmaron en una frase definiendo la esencia de nuestra postura ética: aspiramos a que el libre desenvolvimiento de cada uno sea la condición del libre desenvolvimiento de todos. Ello solo es posible en una sociedad construída sobre otras bases donde el progreso no sea una maldición para la mayoría sino una posibilidad para todos los seres humanos en su diversidad.
El desarrollo de la teoría es un imperativo de la actualidad. Si no damos cuenta de los cambios que han tenido lugar facilitaremos la permanencia del sistema capitalista con los desastres consiguientes. Equivaldría a ignorar la relevancia que los propios autores consideraron que sería creciente con el tiempo de la importancia de los factores subjetivos en la lucha por el cambio revolucionario.
En un planeta con 5.000 millones de habitantes, poblado por una humanidad que ha accedido a conocimientos que permitirían satisfacer sin apuros todas las necesidades materiales de sus componentes sin destruir el nicho que nos cobija, apenas 500 millones, menos de un 10 %, viven confortablemente mientras 4.500 millones se debaten en medio de necesidades angustiosas y perfectamente solubles y una buena parte de ellos en la miseria sin atenuantes. Si en nuestro mundo, 358 ultra millonarios se apropian de fortunas que equivalen a los ingresos del 45% de la población mundial, es que es indispensable y a la postre inevitable el cambio del régimen social que permite que se genere tal aberración.
"Los comunistas trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países." se lee en el Manifiesto. Es una indicación que también vale hoy día. Más aún cuando los valores democráticos que en las luchas contra el viejo régimen tomó como suyos la burguesía en ascenso, hoy los ha lanzado por la borda. Las banderas de la democracia no pueden ser sostenidas sólidamente en otras manos que no sean las de los pugnan por la superación del capitalismo. Un régimen social que es portador de inmensos riesgos para el desarrollo de la humanidad, que segrega y excluye con tal saña, no puede sostenerse sino incrementando siempre mas la coerción. Para confrontarlo con éxito hay que trabajar por unir a todos los afectados por las consecuencias de ese dominio añejo y unir asumiendo que la dimensión internacional de las luchas es hoy, en los tiempos de la globalización neoliberal, un imperativo mas claramente insoslayable.
La alternativa que se propone la construcción de una sociedad superior al capitalismo enfrenta obstáculos colosales. Sería un absurdo irresponsable desconsiderar los éxitos del capitalismo y las derrotas del socialismo, así como no tener en cuenta la desfavorable correlación de fuerzas mundial para realizar las profundas transformaciones estructurales que la situación objetiva demanda. La ofensiva está hoy en manos del capitalismo neoliberal pero eso no demuestra que sea correcta su tesis sobre la eternidad del sistema ni la pretensión de identificar la racionalidad económica con la racionalidad capitalista.
Aún perdura un período de reflujo, es cierto. Pero el topo de la historia sigue hozando.
Quiero terminar con una remembranza de Clodomiro Almeyda a este propósito. Cuando se derrumbó el socialismo en Europa le escuché reflexionar sobre los cursos de la historia llamando la atención sobre el devenir de la revolución francesa. Hubo la Restauración, cierto. Pero hubo enseguida el 30, y en particular el 48 que retomaron el sentido de la historia abierta ente los muros de La Bastilla. La historia está sobre todo por delante y no sólo atrás de nosotros.
JORGE INSUNZA
MIEMBRO DE LA COMISION POLITICA DEL PCCH
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