CHILE

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viernes, 13 de diciembre de 2013

¡ A TOMARSE LA HISTORIA POR ASALTO !

Así titula este semanario su edición de hoy, a horas de la gran definición presidencial. Clara referencia al famoso “quisieron tomar el cielo por asalto”, con que Carlos Marx caracterizara admirativamente la epopeya de la Comuna de París.
“Exageración” se podrá decir, y con no poca razón. Pero hay algo que puede justificar esta alusión a un hecho histórico de alcance mundial, ocurrido en Francia en el año 1871.
Al acuñar su expresión, buscaba Marx atraer la atención hacia lo que en ese entonces era casi natural tener por desmesurado, irreal, pura “utopía”: la toma del poder por los trabajadores, el fin de un régimen corrupto, la entronización de una lógica y una ética nuevas en la sociedad y el gobierno. 
Tan fuertes eran los “atributos” del poder así como sus fundamentos ideológicos, que derrotarlo y reemplazar desde sus cimientos su “orden social” parecía tan imposible como “tomar el cielo por asalto”.
Con parecida fortaleza, indiscutible e inexpugnable, se aparece ante muchos en nuestros días el modelo económico y social instaurado desde la dictadura: este neoliberalismo a ultranza, con sus reflejos privatizadores y su democrático deprecio… por las mayorías.
Sometido a la experiencia de casi dos décadas de dictadura y varios años de frustraciones que culminaron con el retorno de la derecha a La Moneda, el pueblo chileno ha retomado su impulso y desde una renovada madurez cívica se prepara para iniciar un nuevo ciclo político.
Sabe que todo lo nuevo que se asoma en el horizonte político es fruto de su esfuerzo, de sus constantes movilizaciones, de la claridad de sus argumentos en favor de cambios profundos.
Sólo un cuarto de quienes concurrieron a votar en primera vuelta, apoyó la postura recalcitrante de la candidatura UDI-RN.
Los otros, la inmensa mayoría, con variantes y señales particulares, se pronunciaron en contra de lo ya exageradamente visto y sufrido.
El mayor triunfo de estos últimos tiempos es haber quebrado la línea argumentativa en apariencia invencible de la continuidad de las injusticias y el abuso de los privilegios. En otras palabras, en haber instalado a la conciencia como protagonista central de la acción política y social.
Derrotado en la calle y en la batalla de las ideas, el modelo impuesto a sangre y fuego entra en su etapa declinante. Más allá incluso de la urgencia reivindicativa de millones de chilenas y chilenos, lo central es el inicio de una nueva etapa histórica: por eso este “¡A tomarse la historia por asalto!”
Tal es, así lo proponemos, el sentido profundo de este domingo en el que en gran número concurriremos a las urnas, porque en su momento también la expresión electoral es una forma legítima e irrenunciable de lucha.
 “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, para todos lo dejó dicho Salvador Allende.
Por eso, a cambiar el futuro, a tomarse por asalto el tiempo de todos, a cambiar la historia con el protagonismo de los trabajadores del campo y la ciudad, de los jóvenes trabajadores y estudiantes, de las mujeres, de los honestos emprendedores, de los luchadores por los derechos humanos y por un medioambiente digno y saludable.    
“Otro Chile es posible”, se lo ha dicho y en nuestras manos de pueblo está el pasar de la consigna a la realidad.
FUENTE : EDITORIAL DE " EL SIGLO "

jueves, 12 de diciembre de 2013

DIA INTERNACIONAL DE LOS DD.HH.EN SAN BERNARDO

Estimados  Compañero:

El día martes 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, en la sala Nemesio Antúnez de San Bernardo se rindió homenaje a tres destacados luchadores de la causa de los DDHH:  Andrés Aylwin (no estuvo por estar enfermo), Claudina Campos y Laurisa Rosales, madre de Jenny Barra única mujer desaparecida de la comuna, hoy enterrada en el memorial y activa participante de la AFDD, donde se les entregó un estímulo por su destacada labor por esta causa.

Estuvieron presentes dirigentes sociales, políticos de la Nueva Mayoría, de Derechos Humanos, Movimiento Acción Ciudadana, presidente de la CUT Provincial Carlos Vallejos, concejales del PS, PDC, PPD y el diputado electo del PS, Leonardo Soto.

El acto estuvo animado por el trovador Patricio Anabalón y Transporte Urbano.

Claudina Campos:
Nació en la Oficina salitrera de Catalina (ubicada en la II Región), 19 de mayo de 1930.
Dirigente social desde muy joven, participa en la toma de terrenos  de la Población Valle Verde en 196, apoyada por el regidor comunista Bernardino Jara, donde posteriormente fue presidenta de la junta de Vecinos, presidenta de Centro de Madres.
Ingresa al partido en la tomas de terrenos en 1961.
Tras el golpe militar y por la muerte de su compañero Arturo Koyck, uno de los once ferroviarios asesinados por personal de la Escuela de Infanteria en el cerro Chena en octubre de 1973, se organiza en el Comité Pro Paz encabezado por el Cardenal Raúl Silva Henriquez, y posteriormente es una de las fundadoras de la Agrupación Nacional de Ejecutados Políticos.
Ayuda a la reorganización del partido en la comuna cumpliendo distintas labores en la clandestinidad.
Realiza una basta labor de solidaridad con los presos políticos, participa activamente en algunas ollas comunes, participa en la huelga de hambre en la provincia de Maipo por los últimos cinco compañeros detenidos desaparecidos en la dictadura.

Al retorno de la democracia es una de las fundadoras del Departamento DDHH de la CUT provincial Maipo, y participa activamente en la formación de la primera Comisión de DDHH de la Municipalidad de San Bernardo junto a Laurisa Rosales donde entre otras actividades se puede señalar:

- Activa campaña por dar a conocer el caso de Jenny Barra Rosales, única mujer detenida  desaparecida en la comuna.
- Se solicita al municipio que declare Parque por los DD HH un área verde de la Población El Olivo donde habla a nombre de la Comisión en su inauguración.
- Participa activamente en Primer acto homenaje y reivindicativo de la memoria del padre Joan Alsina en San Bernardo
- Primer acto homenaje que se riende al padre André Jarlan y se nombra un área verde de la Población Tejas de Chena con su nombre.
- Como Comisión Municipal es parte de la fundación de la Asamblea Nacional de los DDHH 1994.
- Encabeza junto a Laurisa Rosales la Marcha Nacional de los DDHH desde San Bernardo a Santiago.
- Es organizadora de los funerales de sanbernardinos desaparecidos  y encontrados en el cementerio La Rana de Huelquén.

Claudio Quintanilla (  san Bernardo)

ACTO POR LOS DERECHOS HUMANOS EN LA POBLACIÒN LA LEGUA ( SAN JOAQUIN)



DERECHOS HUMANOS EN CHILE : NO AL TRABAJO ESCLAVO .





La migración es parte de los procesos que vive el mundo del trabajo, los que no son nuevos y se relacionan con el derecho a la movilidad humana y a la búsqueda de mejorar las condiciones de vida. El capitalismo desde muy temprano obligó a grandes masas de trabajadores a desplazarse, primero del campo a la ciudad, luego a otros países. Este desplazamiento siempre es doloroso, por el abandono a la comunidad y a los lazos afectivos que se dejan, más aún cuando la situación de los inmigrantes siempre es vista con sospecha en la sociedad en que intentan integrarse.

De vez en cuando los medios de comunicación nos informan de grupos de trabajadores inmigrantes que son sorprendidos trabajando en nuestro país en condiciones de esclavitud o trabajo forzoso. Es lo que sucedió hace algunos días con los 60 trabajadores bolivianos que se desempeñaban haciendo ladrillos en la zona de Pudahuel o con los trabajadores paraguayos traídos por Francisco Javier Errázuriz para desempeñarse como trabajadores agrícolas de temporada, a esto le sumamos los trabajadores chinos trabajando en minería.“El trabajo forzoso abarca a trabajadores en los hornos de fabricación de ladrillos que están atrapados en un círculo vicioso de deudas, a niños víctimas de la trata con fines de mendicidad forzosa y a trabajadores domésticos que son engañados sobre sus condiciones de trabajo. Las empresas privadas son las responsables del 90% de esas graves violaciones, que se dan en todo el mundo. América Latina y el Caribe es la tercera región con mayor número de casos.”(OIT). Ese es el carácter que asume el capitalismo en su fase de barbarie.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT: 2013) estima que 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso en el mundo. Se calcula que entre el 40 y el 50 por ciento del total de trabajadores forzosos son menores de edad.

De esta forma, hablamos de Trabajo forzoso aplicado a los inmigrantes.

Donde el número de trabajadores inmigrantes en Chile aumenta progresivamente, especialmente de mujeres provenientes de países andinos. De esta forma el país se ha convertido en un país receptor de personas.

Hasta el minuto los trabajadores pelean entre ellos, unos tratando de asegurar su trabajo y los otros tratando de integrarse. Debemos tender a la “libre circulación y radicación de los trabajadores en el espacio comunitario con igualdad de derechos y sin discriminación en razón a la nacionalidad”. Es decir, no discriminar por país de origen, raza, religión o sexo. Lo que implica el ejercicio de todos los derechos garantizados para todas las personas y no el abuso laboral.

El modelo capitalista en su fase de acumulación flexible, trata a los trabajadores como ventaja comparativa, como un mero factor productivo, entonces es parte de la tarea luchar por los derechos humanos fundamentales de todos los hombres y mujeres que trabajan. Unirse para avanzar en trabajo dotado de sentido.

Por
Katia Molina, socióloga Área Laboral ( ical)

¿ POR QUÉ CHILE NECESITA UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE?



La Constitución de 1980 tiene una ilegitimidad de origen derivado del modo en que fue aprobado, mediante un Plebiscito sin debate ciudadano y sin garantías para ejercer el derecho de voto. Recordemos que esta Constitución se aprobó en medio de la más feroz dictadura que Chile haya conocido, no existía imperio del Derecho y la Junta Militar se había arrogado lo que se conoce como la potestad constituyente, es decir, la facultad de redactar una nueva Constitución, suprimiendo mediante la fuerza, la vigencia de la Constitución de 1925. La Constitución de 1980 no fue consecuencia de un clamor ciudadano a favor de una nueva Constitución ni menos producto de una instancia democrática de encuentro entre chilenos, sino fruto de una imposición. Esto es importante porque hoy, cuando se dan argumentos en contra de una Nueva Constitución, de las primeras que se dan es el temor por la institucionalidad y los presagios del caos. Este temor - totalmente infundado - es además, de una hipocresía enorme porque pese a su aprobación en 1980, entre 1980 y 1989 ni siquiera tuvo vigencia esta Constitución. Esta Constitución no fue capaz de restablecer la legalidad porque es hija de la dictadura militar.
La Constitución de 1980 es la fuente de la gran mayoría de las leyes significativas en Chile. Por ejemplo, el Código de Trabajo, cuyos orígenes se remontan al Plan Laboral de 1978-1979, el mismo que cercena los derechos sindicales, afecta la negociación colectiva e impide el efectivo ejercicio del derecho a huelga, todos derechos vigentes y ejercidos hasta 1973, solo se entiende dentro de ésta Constitución. La privatización de las empresas públicas, que no es más que el saqueo premeditado de bienes públicos iniciado por la dictadura militar, no se podría concebir sin esta Constitución y su forma laxa de regular la titularidad del Estado sobre sus bienes, entre ellos, los recursos naturales. La concesión en Chile es una verdadera burla a la soberanía que esta Constitución permite ya que entrega de forma indefinida derechos reales a bajo costo. Así también, ocurre con la educación y otros tantos ámbitos de la vida diaria. Es decir, es la Constitución ilegítima e impuesta la que permite la aplicación de normas sustantivas para nuestra vida cotidiana. Miente entonces, la candidata Matthei cuando dice que la Constitución no tiene nada que ver con la vida de las personas, pero ella sabe que miente, lo dice porque la derecha quiere conservar el modelo. En síntesis, muchas de los aspectos más críticos de la actualidad; educación, legislación laboral, salud, tributos, tienen su origen legal en la Constitución y están arraigados en nuestro sistema. ¿Esto justifica una nueva Constitución? No, lo que debemos subrayar es que la Constitución no es un constructo lejano y distante sino algo fundamental en nuestras vidas diarias y por ende, es algo que debemos debatir y comprender para también captar la globalidad y las complejidades que implica su transformación: la transformación institucional implica unir un criterio de realidad con un criterio de profundidad.
¿Es necesaria una Nueva Constitución? Las Constituciones son resultado de acuerdos en la sociedad sobre el modo en que los ciudadanos desean vivir. Una nueva Constitución se justifica en la medida en que no hay acuerdo sobre la actual constitución y que no existe modo de saber realmente si existe, a favor o en contra. Una encuesta por ejemplo, resulta ser una medida sumamente cuestionable, y, esta afirmación sobre la falta de acuerdo resulta debatible, evidentemente. Es en realidad, una valoración política que considera que la ilegitimidad de la actual Constitución solo puede ser remediada con una nueva. Por ende, la justificación de una nueva Constitución radica en la ilegitimidad de la anterior que no cuenta evidentemente con el consenso necesario.
Existe un planteamiento bastante estéril con el cual se ha insistido. La Asamblea Constituyente no está prevista en la Constitución y promoverla equivale al caos. Este planteamiento adolece de una falta de lógica doctrinaria. La fuente originaria de la Constitución es el pueblo, el cual es un concepto jurídico, y el Congreso es sólo una fuente derivada. Como fuente originaria, el pueblo posee la potestad constituyente reconocida en doctrina, por eso para refrendar una Constitución, se recurren a Plebiscitos. Para su elaboración, la doctrina considera que la fuente originaria por excelencia es el pueblo reunido en asamblea que es una reunión de representantes del pueblo. Esto no obsta a otras alternativas, solo es una aclaración necesaria. La reunión en asamblea puede reglamentarse, en cualquier momento, de manera que tampoco es sinónimo del caos y desorden, afirmaciones antojadizas sin sustento. Decir que la Constitución no contempla la Asamblea es afirmar que la Constitución puede más que una Asamblea, que, como ya dijimos, es la máxima expresión de una fuente originaria y la Constitución es fuente derivada. También es derivada el congreso nacional e incluso, una comisión presidencial. Debido a su potestad originaria, el pueblo detenta esta condición SIEMPRE, y no cuando la Constitución se la delega. Por ende, a la Constitución no le corresponde decidir cuándo convocar a Asamblea o cuándo el pueblo puede crear una nueva Constitución porque no es su atribución definir eso. La Constitución solo posee su fuerza normativa en la medida que haya sido aprobada por plebiscito, o sea por el pueblo y, en nuestro caso - ya se dijo - la Constitución de 1980 es ilegítima, y mal podría entonces, tener la autoridad moral requerida para decirle al pueblo que no puede tener una nueva Constitución. Por lo demás, no se trata de una reforma constitucional sino de una Nueva Constitución.
En otros países se han hecho estos procesos y de ellos, existe una reducción interesada. Se ha hecho de estos procesos algo pintoresco, casi folclórico porque lo que se intenta demostrar es que no existe capacidad de gobernar. Esta caricatura interesada se hace menoscabando procesos que han fortalecido a las democracias, no como en Chile donde la democracia, que debemos cuidar, es vilipendiada y es vilipendiada por personas y partidos que no tienen afecto alguno por la democracia. Una asamblea constituyente fortalece la democracia. En Venezuela por ejemplo, hoy votan alrededor del 80% de la población con derecho a voto y con un moderno sistema electoral. Aquí en Chile, donde se crítica el modelo en Venezuela, seguimos votando con un papel y lápiz y ni siquiera hay certeza del padrón. ¿Por qué pasa eso? Pasa porque existe una alta valoración de la democracia que es resultado precisamente de una Asamblea Constituyente. Y lo mismo pasa en Bolivia y Ecuador. Y ojo, si hay inestabilidad, no es por la Asamblea sino por la resistencia de quienes han detentado el poder durante siglos que ven como la democracia se consolida y comienza a dar a cada cual lo que le corresponde. Este es un camino que Chile debe andar.

Camila Vallejo
Diputada electa por La Florida 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

HOMENAJE DEL PC A MANDELA EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS


Señor Presidente.

Señor Embajador de la República de Sudáfrica.

Estimadas y estimados diputados.

Hay hombres que se adelantan a los tiempos con sus ideales revolucionarios y que se convierten en baluarte de la Humanidad, por su valentía, sacrificio y altura de miras, dejando una impronta de dignidad, justicia y lucha que alienta la esperanza de los pueblos que se movilizan por sus derechos y su soberanía.

Nelson Mandela fue uno de esos hombres insignes que con sus batallas y su ejemplo remecieron las conciencias honestas del mundo. Un hombre que consagró toda su vida a luchar por la libertad, la democracia, la justicia y en contra de uno de los fenómenos más ruines conocidos por el mundo: el racismo.

El régimen del apartheid fue uno de los más deplorables en la historia de los pueblos, reconocido por su crueldad y violación sistemática de los derechos humanos, régimen que, desgraciadamente, en plena Guerra Fría, contaba con el apoyo de potencias como Estados Unidos y otras que no se resignaban a perder su estatus colonialista. Ante tal situación Mandela, que era miembro del Comité Central del Partido Comunista sudafricano, junto a sus compañeros del Congreso Nacional Africano, proclamó el derecho a la rebelión en medio de los esfuerzos porque se impusiera la razón y los derechos civiles y humanos de la población negra. El líder del pueblo sudafricano desde un comienzo de su lucha epopéyica y desde su lugar de reclusión a la que estuvo sometido durante 27 años, pugnó por la unidad de Sudáfrica, por la hermandad entre negros y blancos.



También bregó porque terminara la pobreza, el abuso laboral, la falta de acceso a la educación y la salud y la desigualdad en el seno del pueblo sudafricano.



Los que sufrimos la represión y fuimos marginados y luchábamos contra la dictadura militare en Chile, aun en difíciles condiciones, solidarizamos siempre con la lucha del pueblo sudafricano porque sentíamos su lucha, como la nuestra.



El régimen racista no sólo dominaba en Sudáfrica con una política imperialista, también en Namibia y otros países africanos y pretendía invadir y someter a Angola que ya se liberaba del colonialismo portugués. En esa dura lucha fue crucial la solidaridad de otros pueblos, como la que Mandela reconoció en el caso de Cuba, para lograr la derrota definitiva del Ejército sudafricano, con la batalla de Cuito Cuanavale en 1988. Tras esa derrota militar, se abrió paso a la derrota política del régimen del apartheid, que se vio obligado a abrir paso a las profundas reformas que propiciaba Mandela.



Cuando triunfó el pueblo sudafricano y se inició un proceso de consolidación de los derechos de todas y todos sus habitantes, independiente de su raza, Nelson Mandela lideró otra enorme batalla: lograr la reconciliación nacional y la instalación de un sistema democrático multirracial, para lo cual contó con el aporte del entonces presidente Frederick De Klerk. La única condición para la reconciliación, fue la exigencia del reconocimiento pleno sobre los crímenes de lesa humanidad, la verdad, la justicia y la reparación. En ello, Nelson Mandela ejerció un liderazgo claro y sereno, que hizo posible en Sudáfrica una nueva institucionalidad democrática que superara realmente el régimen autoritario.

Nelson Mandela cumplió su tarea histórica con inteligencia, consecuencia, humanismo, tenacidad y sencillez. Ello, junto a su legado político y de lucha, lo instaló como un líder de la libertad y la justicia en todo el mundo.

Hoy el mundo ha cambiado. Y la mayoría de los liderazgos a nivel internacional rindieron su homenaje y reconocimiento a la obra de Nelson Mandela. Precisamente en ese acto de homenaje que el mundo le rindió ayer a Mandela en el estadio Soccer City en Johannesburgo, fue el marco para un gesto significativo que podría contribuir a que las cosas vayan cambiando en nuestros países. Raúl Castro, Presidente de Cuba, y Barack Obama, Presidente de Estados Unidos, se estrecharon las manos e intercambiaron algunas palabras. Y en un mismo sitio, se sentaron líderes de distintas ideologías, creencias religiosas y miradas políticas.



Son los hechos que pueden abrir puertas al entendimiento, al diálogo, al respeto entre las naciones, que es algo que promovió toda su vida Nelson Mandela.

El Partido Comunista, como todo el pueblo chileno, se sensibiliza con el fallecimiento de Nelson Mandela pero, ante todo, lo toma de ejemplo en el camino de construcción de un país donde rija la justicia, la democracia, los derechos civiles y humanos, el diálogo y espacios para todas y todos.

Honor y gloria a Nelson Mandela.

Guillermo Teillier del Valle, diputado

Presidente del Partido Comunista de Chile

EL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE EN LA CONTINGENCIA




Es frecuente escuchar en algunos actos públicos a las y los muchachos de las Juventudes Comunistas gritar la consigna “Y que fue, y que fue, aquí estamos otra vez”. Es la expresión de que pese a la política de exterminio de la dictadura y a una institucionalidad excluyente y desproporcional, el Partido Comunista sigue existiendo y representando a sectores de la sociedad chilena.

La última elección parlamentaria en nuestro país, fue una muestra patente de aquello. Obtuvimos más de 283 mil votos, duplicamos nuestro número de parlamentarios, la ciudadanía puso en el Parlamento a destacadas y destacados comunistas que provienen de luchas estudiantiles y sociales; llegamos a elegir 16 consejeros regionales, con más de 300 mil votos. Fuimos parte de un contundente triunfo político y electoral de la Nueva Mayoría que logró un amplio respaldo de la población para emprender transformaciones que van en el camino de tener un país más justo, más equitativo y más democrático.

A ello hay que agregar la significativa representación y liderazgo que tiene el Partido Comunista en el mundo social, sindical, estudiantil y cultural. También pese a que nos quisieron exterminar y excluir.

Todo esto los comunistas lo asumimos con sencillez y naturalidad. No hay en la existencia y desarrollo de nuestra representación nada anormal ni desestabilizador como quiere seguir planteándolo la derecha y los anticomunistas. Todo lo contrario. La presencia e incidencia del Partido Comunista es parte de las características de la sociedad chilena desde hace más de cien años y da cuenta de una respuesta que encuentra el pueblo para tener una herramienta de defensa y promoción de sus derechos.

Lo hemos dicho. El Partido Comunista es parte de la historia de Chile. Y en esa historia, jamás ha promovido un golpe de Estado, una asonada militar, una desestabilización de la institucionalidad. Eso ocurre hoy. Los comunistas participan de la competencia electoral, buscan cambios a través de mecanismos democráticos, respetan las normas a pesar de que son heredadas de la dictadura -y por eso las queremos cambiar-, y participan con responsabilidad en el movimiento social y sindical.

Los comunistas tenemos sentido de realidad. Hoy estamos convencidos de que hay que llevar adelante transformaciones en educación, salud, previsión, vivienda, tributación y, por cierto, estamos porque se cambie definitivamente la Constitución heredada de la dictadura por una surgida de la participación de la soberanía ciudadana y dé cuenta de una sociedad democrática y a la altura del Siglo XXI. Esas son las tareas del periodo.

Para ello hemos promovido una convergencia política y social, mostrando de paso, una actitud unitaria y no sectaria. Hoy hay espacio para la confluencia de ideario, propuestas y fuerza del progresismo, el centro y la izquierda.

Así, el Partido Comunista es, simplemente, parte de esa convergencia y ahí, con argumentos serios y madurez política plantea sus propuestas. Siempre representando los intereses y desafíos de los trabajadores, de los estudiantes, del pueblo. En este proceso que estamos viviendo hoy en Chile, desde la perspectiva transformadora, no hay ni puede haber imposiciones, grupos de influencia por encima de la mayoría, ni ejes de dos o más partidos por encima de la Nueva Mayoría.

Hemos llegado a un momento muy especial en Chile y que apunta, por decisión de la mayoría de la población, a los cambios. Somos parte de las fuerzas y de una sociedad que quiere transformaciones económicas, sociales, constitucionales y en el ejercicio de los derechos ciudadanos. Estamos a las puertas de la gratuidad en educación, de una reforma tributaria que hará pagar impuestos adecuados a las grandes empresas, de un nuevo marco institucional laboral, de contar con un sistema electoral proporcional, de contar con más recursos para Salud y Vivienda, para afianzar los Derechos Humanos, para respetar los derechos de las minorías sexuales, para tener un Estado plurinacional e institucionalizar los derechos de los pueblos indígenas y es factible pensar que en los próximos años tendremos una nueva Constitución.

Junto a eso, hemos logrado sacar a la derecha del gobierno, por decisión de la mayoría del país. La derecha no gobernaba hace 50 años por la vía democrática y el primer mandato que tuvo resultó un fiasco. En el Parlamento la Nueva Mayoría junto a otros representantes progresistas, de izquierda y el centro ya tiene una correlación de fuerzas que representa el sentir ciudadano por los cambios que el país requiere. Se avanza en desarticular el modelo neoliberal y arribar a una institucionalidad auténticamente democrática.

Somos, así, un actor más del conjunto de fuerzas y de sectores de la sociedad chilena que quiere un país transformado donde la mayoría de la población tenga una mejor calidad de vida, ingresos dignos y adecuados, oportunidades de participación y donde se respeten los derechos humanos, sociales y económicos.-

DIPUTADO GUILLERMO TEILLIER