CHILE

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domingo, 20 de octubre de 2013

EDUCA-TV .FRANJA 2013 DEL PC (CAP Nº 1)

EDUCA-TV.FRANJA 2013 DEL PC (CAP N º 3)

EDUCA-TV.FRANJA PARLAMENTARÌA 2013 DEL PC (CAP Nº2 )

LA DELINCUENCIA HOY A LOS 40 AÑOS DEL GOLPE

Si analizamos los problemas de seguridad solo desde la perspectiva teórica foránea, no tomando en cuenta la realidad nacional, regional y local, y creyendo que  la eficiencia  de la función policial  resolverá  los problemas de delincuencia, o los problemas derivados de esta, estamos lejos de entender que la delincuencia o los actos vandálicos son producto de problemática sociales más profundas, vinculadas a las expectativas de satisfacción de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país,
Estas expectativas están unidas a la calidad de vida y a las  oportunidades de desarrollo que el Estado no ha sabido proporcionar o fueron eliminadas de su léxico: educación gratuita y de calidad, trabajos decentes, sueldos dignos y pensiones dignas, ciudades, villas, poblaciones armónicas y de calidad, derechos sociales.
Un Estado preocupado debería resolver estos derechos, pero fueron eliminados, y en su reemplazo quedó un proceso de segregación intencionado para separar a los “rotos” y pobres de las clases más acomodadas, como castigo a la insolencia de haber pensado y trabajado por una sociedad mejor. Sí. Y algunos que leerán dirán, pero qué tiene que ver con lo que pasó hace cuarenta años. La respuesta es simple: La Moneda con  sus vidrios y ventanas rotas, el fuego saliendo de ella, y todo el tiempo que La Moneda estuvo como pieza de escarnio; son la mejor demostración de lo que se venía por adelante. Se inicia así un proceso de ajuste brutal, y las tareas de seguridad no son la excepción.
Con el devenir de los años, los problemas de seguridad se tomaron la agenda pública, y se la seguirán tomando. ¿Cuál es la explicación a este fenómeno comunicacional, para algunos, y para otros -donde me incluyo- a esta problemática social?
En los primeros años de la transición, el problema estuvo en el combate a los resabios o remanentes de grupos que habían optado por la lucha frontal contra el modelo, de una incipiente insurgencia urbana que costó  caro en preciosas vidas. En este contexto, desde el año 1984 se empieza a expandir, primero en la zona norte, y a comienzo de los noventa en todo el país, la nefasta pasta base.
Según datos de fuentes policiales y DD.HH, muchos de los “reconvertidos” traficantes habían trabajado o trabajaban para organismos de inteligencia. No está de más recordar que la DINA utilizó esta forma de financiamiento, generando zonas limpias para la instalación de laboratorios para la producción de cocaína. Ante este escenario, con una fuerza policial construida para la represión política, poco o nada se podía hacer para enfrentar de mejor manera la emergente criminalidad criolla.
En el presente, las políticas de seguridad deben dejar de ser reactivas y centrase en la elaboración de estrategias que apunten a las organizaciones criminales, su descabezamiento, así como la incautación de sus bienes. Hacer frente al tránsito de drogas por nuestro país y al desvió de precursores para su fabricación, a desbaratar a bandas criminales que hacen del tráfico su negocio y que contaminan a nuestros hijos, sobrinos, hermanos, madres y padres, que se toman nuestras poblaciones y expanden su maldita epidemia de violencia y destrucción.
¿En qué se parece La Moneda en llamas a nuestras poblaciones? Usted juzgue
Por
Javier Albornoz Rebolledo
Experto en temas de seguridad y prevención

Partido Comunista de Chile

sábado, 19 de octubre de 2013

CAPITALISMO : RIQUEZAS PARA UNA MINORÍA A COSTA DE LA MISERIA DE LA GRAN MAYORÍA

Nunca la humanidad había producido tanta riqueza como hasta hoy: 241 billones de dólares de excedentes. Jamás en la historia del capitalismo esta riqueza había estado repartida de manera tan desigual: El 10% más rico de la población mundial posee el 86% de los activos producidos en el planeta, mientras –si se agudiza la mirada- el 1% más acaudalado se hace del 46% de la riqueza mundial[1].
En Chile la cantinela no tiene tono distinto. Según información entregada por la Universidad del Desarrollo, la danza de millones en nuestro país circula entre una cantidad reducida de grupos económicos. Sólo por destacar tres:
  1. Paulmann. Con ingresos de 9.952 millones de dólares, activos de 19.235 millones de dólares y un patrimonio valorado en 8.700 millones de dólares.
  2. Solari. Con ingresos de 5.748 millones de dólares, activos de 18.672 millones de dólares y un patrimonio de 17.754 millones de dólares.
  3. Angelini. Con ingresos de 17.515 millones de dólares, activos de 32.823 millones de dólares y un patrimonio valorado en 3.909 millones de dólares.
Los Luksic, Matte, Yarur y Saieh también forman parte de esta lista, aunque aquí no se muestra el detalle de sus ingresos, activos y patrimonio, es necesario explicitar que siguen allí.
Por otro lado, mientras la riqueza aumenta, se consolida y es monopolizada por una minoría a nivel global y local; los trabajadores, esa gran mayoría que produce la riqueza, lo hace en condiciones de trabajo precarias. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dos terceras partes de los trabajadores del mundo no cuentan con un empleo decente. Es decir, de los 3 mil millones de trabajadores que existen actualmente a nivel mundial, 2 mil millones carecen de un ingreso digno, derechos y protección social.
A nivel local las lógicas precarizadoras no son diferentes a estas tendencias globales. En Chile, según la ENCLA 2011, el 45% del total de trabajadores no gana más de $344.000 mensuales, unos 730 dólares aproximadamente. Además, según la misma encuesta, el 20% de los contratos calificados de “indefinidos” no alcanza a superar el año de antigüedad laboral y, por otro lado, de los 800 mil nuevos empleos que se han creado los últimos cuatro años, durante la administración de Sebastián Piñera, el 70% corresponde a empleo externalizado, es decir, subcontrato, suministro de personal o enganche temporal, en otras palabras: empleo precario.
Un caso ejemplar de estas tendencias precarizadoras del mercado del trabajo nacional lo encontramos en el sector productivo minero, el más importante del país. En CODELCO, el mayor productor de cobre del mundo y una de las empresas que más aporta al PIB nacional, en los últimos trece años, la cantidad de personal subcontratado por la compañía se ha cuadruplicado, pasando de 13.153 en el año 1999 a 55.707 en el 2012. Así, en la actualidad, existen 2,9 trabajadores subcontratados por cada trabajador contratado de forma directa por la estatal.
El “sueldo de Chile”, al igual que la riqueza que se produce a nivel mundial, se sostiene en buena medida en los endebles tabiques del subcontrato y el trabajo precario.
La tendencia del Capital global y local es que, en virtud de generar mayores niveles de plusvalía, somete, degradando, al trabajo. Las principales consecuencias de esta coerción para la clase trabajadora han sido:
  1. Un mercado laboral que se organiza bajo el prisma de la adaptabilidad de los actores que en él confluyen.
  2. Una optimización del uso de la fuerza de trabajo, tanto al interior del proceso productivo (“adaptabilidad”) como fuera de este (“subcontrato” o “externalización”), según cambien, aumenten o disminuyan las necesidades de la producción.
  3. Coacción y formación de determinada “forma de ser” de los trabajadores que, en vez de oponerse, desafiar o rebelarse frente a las condiciones de explotación generadas por el capitalismo, se hacen funcionales a éste, desarrollando e incrementando las lógicas y los intereses propios del poder, vinculados principalmente al libre mercado y el consumismo, asegurando así su reproducción y ampliación permanente, al tiempo que somete y domestica a los sujetos
  4. Desarticulación, por la violencia o mediante su limitación jurídica, de los actores colectivos en general y del sindicalismo en particular, en tanto potenciales gestores de resistencia, oposición y producción de un proyecto social alternativo.
  5. Individualización radical, competencia permanente y descredito de los colectivos como lugares de representación.
  6. El miedo como arquetipo de vinculación con la actividad productiva. Con esto me refiero al miedo de parte de los trabajadores a:
    • No estar preparados para ejercer los desafíos que impone el capital.
    • No poder adaptarse.
    • La cesantía.
    • Generar organización.
    • La alteridad, es decir, al otro como competencia y, por lo tanto, amenaza.
  1. Desplazamiento del conflicto inherente a la relación Capital/Trabajo al binomio Trabajador/Trabajador, haciendo perder, de paso, cualquier solidaridad de clase.
  2. La banalización de la precarización del trabajo que permite su aceptación a partir de la vulnerabilidad a la que están expuestos los trabajadores.
Las prácticas del capitalismo aquí descritas son homologables a la conducta sádica. Así como el sádico somete, maltratando y dañando, a su objeto de deseo en virtud de su placer, la perversión capitalista obtiene réditos del control ejercido sobre gran parte de la población que constituye la fuerza de trabajo que, en la misma proporción que es sometida y degradada, genera la riqueza que es apropiada por una fatua minoría a costa de la miseria de gran parte de la clase trabajadora mundial.
 
Por
Mauricio Muñoz Flores, Sociólogo
Investigador Área Laboral
Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL)

viernes, 18 de octubre de 2013

"ESE PODEROSO CABALLERO "

 
“El dinero, ese no ser en sí mismo”, decía el filósofo judío-alemán Martin Buber. Sentencia sugerente, pero que sin embargo no alcanza a dar cuenta de toda la “potencialidad” de aquel “poderoso caballero”. Carlos Marx, más apegado a la tierra y con un sentido superior de la historia, señaló su papel como “el espejo de todas las mercancías”.
 Para bien o para mal, cantando las virtudes de la aldea o aceptando la lógica de la urbe insaciable y cruel, el dinero ha sido un gran protagonista de la historia; la general, de naciones y comunidades, y la particular de los seres humanos atrapados en su “lógica”. Ninguna gran obra del espíritu humano ha sido insensible o indiferente al poder del oro o el moderno billete de banco. La avidez por poseerlo ha sido registrada en las mayores manifestaciones del arte, como bien da cuenta la literatura desde el alba de los siglos. Que el dinero “incide” en la vida diaria de millones de seres humanos, es algo evidente. Ello, aunque las argucias de un capitalismo llegado a su etapa terminal impidan al ciudadano común seguir la trayectoria de los para él esquivos billetes de banco en medio de las sutilezas de las emisiones, los créditos y sus tasas de interés, las fusiones y refusiones de las grandes empresas, los productos internos brutos, las rentas per cápita y otras materias o “temas” para iniciados y doctorandos.
Desde hoy, el señor billete tiene “chipe libre” para hacer su agosto, aunque ya estemos en primavera: la ley electoral faculta a partidos y candidatos a llamar por su nombre lo que se estaba haciendo bajo diversos subterfugios. Desde hoy se puede inscribir en volantes y carteles el sacrosanto “vota por…”.
 Y lo que empieza es el baile de los billetes, los centenares de miles de volantes, las miles de “palomitas” y los cientos de grandes carteles en calles y plazas de todo el país. Eso, más las facturas de las páginas de la prensa escrita y los espacios en radio y televisión, a lo que añadir los emolumentos de los propagandistas, los que reparten volantes, cuidan las palomitas y se enfrentan a las “secretarías” rivales aun a riego de su integridad física. Es el reino desencadenado que retrata en su “Cambalache”, el genial tanguero Discépolo: “No pienses más,/ sentate a un lao/ que a nadie importa/ si naciste honrao”.
Haciendo un contraste entre la prepotencia del dinero y la simple pero sólida moral del pueblo, solía buscar asilo Salvador Allende en la respuesta del modesto campesino que ante la insinuación, o la insolencia desembozada, del que le ofrecía dinero por su voto –el viejo pero renovado cohecho- respondía con un “en mi pobreza mando yo”.
Serán 30 días de ríos y charcos de dinero, de propaganda arrolladora. Es el sunami del capitalismo en su etapa neoliberal, cuando todo es barato si de mantener y cultivar “el modelo” se trata. Los bolsillos del pobre apenas si alcanzan para medias verdades, y la mentira es una mercancía cara que no está al alcance sino del que roba y explota: “que a nadie importa/ si naciste honrao”. En noviembre el objetivo a derrotar es la prepotencia del dinero, y las herramientas para ello son la honestidad y la dignidad. Y la certeza de que sin unidad y lucha nada será posible, porque son muchos siglos de prepotencia del poderoso caballero, y para derrotar sus malos designios hace falta mucha determinación.
 
FUENTE : EDITORIAL DE  "EL SIGLO "
 

jueves, 17 de octubre de 2013

LA ACCIDENTADA TRAMITACIÓN DE UN PROYECTO URGENTE

En una columna anterior[1] me referí a la tramitación del proyecto de ley que suprime el Servicio Nacional de Menores (SENAME) y crea dos nuevas instituciones: el Servicio Nacional de Protección de la Infancia y Adolescencia y el Servicio Nacional de Responsabilidad Adolescente. Han pasados seis meses y el proyecto aun sigue en trámite ¿Que podemos mencionar al respecto?
Primero, señalar que la tramitación no ha sido tan silenciosa como pensé en un comienzo, tal es así, que una vez ingresado el proyecto un grupo de organizaciones sociales y trabajadores del servicio hicieron ver al ejecutivo la necesidad de contar previamente con una Ley de Protección General de la Infancia y Adolescencia, inexistente en nuestro ordenamiento jurídico, observación hecha además por organismos internacionales y expertos en la materia. Afortunadamente, el tema se instalo en la discusión, ya que los diputados de oposición miembros de la comisión de Constitución, Legislación y Justicia condicionaron su tramitación a la presentación de un nuevo proyecto en esa línea. Es por ello que hoy se discute paralelamente el “Proyecto de Ley de Protección de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes” presentado por el ejecutivo con el objeto de dar respuesta a lo planteado por la comisión.
Respecto al financiamiento, diputados de oposición,  acogiendo nuevamente la preocupación de los trabajadores del servicio, plantearon la necesidad de informar sobre los recursos destinados para la implementación de los nuevos organismos. Se solicita un informe financiero al ejecutivo que fue presentado por Rosanna Costa, directora de presupuestos, a la comisión antes citada. Dicho informe, consistente en un escueto documento, da cuenta de los gastos adicionales que implica la implementación de esta iniciativa, que suma $957.900 millones adicionales para el primer año, disminuyendo a $925.750 millones los dos años siguientes. Cifra insuficiente considerando que el incremento es menor al 1% del actual presupuesto anual del SENAME[2].
Por otra parte, el seguimiento a este proyecto de ley nos ha ido develando un sin número de falencias que el proyecto lejos de resolver tiende a profundizar. Me refiero puntualmente a la baja cobertura estatal. Al respecto, según cifras aportadas por el Instituto Nacional de Derechos Humanos, SENAME cuenta con un total de 1.275 centros y programas de atención, de los cuales un 95% son ejecutados por “Organismos Colaboradores”, conjunto de organizaciones privadas que una vez acreditadas reciben a través de subvenciones y otros mecanismos financiamiento por parte del Estado[3], mostrando un nivel dramático de externalización. En este sentido, se dio una interesante discusión en el marco de la tramitación del proyecto y que dice relación con la participación de estos organismos en la construcción y administración de “centros para la internación en régimen semicerrado”, en el contexto de la aplicación de Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, fundado en la falta de cobertura a nivel nacional y la necesidad de implementar nuevos centros de internación. Solo un diputado de la comisión se mostró contrario a apoyar estas iniciativas cuestionando fuertemente la labor privada, amparado adicionalmente en el artículo 19 Nº 7 letra d) de la Constitución Política, cuyo argumento principal es la responsabilidad directa que le cabe al Estado en esta materia[4].
Con todo, una situación no esperada frena, en parte, el ímpetu o impulso que el ejecutivo venía dando al proyecto. La filtración a la prensa del contenido del informe elaborado por la denominada “Comisión Jeldres”, que producto de su trabajo da cuenta de supuestos abusos cometidos en los centros de atención de menores, lo que pone en mal pie a las autoridades e institucionalidad en la materia. Cuestionable, al menos, fue la actitud de la Corte Suprema, que conociendo del informe no hizo las denuncias respectivas ni puso a disposición la información a los organismos pertinentes para su investigación, lo mismo respecto del SENAME que frente a las denuncias quedo en evidencia la inoperancia institucional y política del servicio. Lo anterior no hizo más que dar sustento a aquellas críticas encaminadas a una restructuración real e integral del sistema.
En definitiva, el devenir del proyecto es incierto, los hechos antes mencionados han puesto una atención especial en su tramitación, motivando más de una sesión  extraordinaria en la Cámara de Diputados e incluso la conformación de una comisión investigadora. En mi opinión, un proyecto que no da cuenta de una política seria de inversión, que no resuelve la falta de atribuciones, responsabilidad y participación del Estado y que, adicionalmente, no cuenta con un marco legal que oriente la creación de sus instituciones, plantea serias dudas de querer avanzar realmente en esta materia.
Por
Roberto Barraza, Abogado
Área Legislativa, Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL)



[2] De acuerdo a la página de la Dipres, el presupuesto del organismo aprobado para el año 2013 consintió en $174.173.422 millones.
[3] Informe Anual de Derechos Humanos 2012, INDH.
[4] Articulo 19º La Constitución asegura a todas las personas:
7º.- El derecho a la libertad personal y a la seguridad individual.
d) Nadie puede ser arrestado o detenido, sujeto a prisión preventiva o preso, sino en su casa o en lugares públicos destinados a este objeto.