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domingo, 5 de enero de 2014

PROFESORES : BRECHA ENTRE COLEGIOS , OBEDECE A LA SEGMENTACIÒN

Respecto a que el 44,3% de estudiantes del sector público no superó los 450 puntos en la última Prueba de Selección Universitaria (PSU), el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, atribuyó esto “a la segmentación del sistema educativo chileno”.

En la prueba de Lenguaje el promedio de los alumnos de colegios particulares pagados fue de 598 puntos, 128 más que los alcanzados por estudiantes de municipales que promediaron 470; y en Matemáticas los estudiantes de colegios pagados alcanzaron los 610, 142 puntos más que los de establecimientos municipales.

Al respecto, Gajardo expresó a Agencia UPI Chile que “los niños de sectores más pobres van a estudiar, a lo que llaman hoy día, escuelas públicas que son las municipalizadas. Que esos niños no alcancen a superar una determinada barrera o que sus resultados son muy bajos es parte de lo global que existe hoy en el país en el sistema educativo”.

“Existe una tremenda segregación, discriminación, segmentación; desafortunadamente el rendimiento escolar está en directa relación con la situación socioeconómica”, manifestó el dirigente.

“Para nosotros la causa de fondo es que en el país existe un sistema educativo de mercado que ha segmentado el sistema educativo, el cual reproduce desigualdad”, agregó.

En la misma línea, sentenció que hoy existe un “sistema que está municipalizado, al cual se le llama público, porque tiene aportes del Estado. Hoy tenemos un sistema netamente privado y no tiene nada que ver con el sistema anterior”.

“Hoy día el 65% de la educación en nuestro país es privada, ya sea particular pagada o particular subvencionada corporada, y todo eso suma 65%, que es de mercado, en que las familias tienen que pagar para recibir una educación. Es esa para nosotros la causa fundamental que ha generado la segregación en nuestro país. En las épocas de los 60 y ’70 la educación pública comprendía el 90% del sistema educativo chileno, hoy no alcanza a un tercio”, precisó.

Frente a esto, enfatizó que “se requiere instalar un sistema público de verdad de dependencia directa del Estado, con una estructura de participación, descentralización y que esté atingente al desarrollo social del país y sobre eso una mayor fiscalización al sector privado”.

FUENTE : DIARIOREDDIGITAL

viernes, 3 de enero de 2014

RAZONES PARA AMAR A UNA MUJER REVOLUCIONARIA



Una mujer revolucionaria
es capaz de sentir en lo más hondo,
cualquier injusticia
cometida contra cualquiera,
en cualquier parte del mundo.

Una mujer revolucionaria
se indigna con más frecuencia,
concibe preguntas todos los días,
grita más fuerte,
llora más alto,
desea con más ansias,
quiere más resuelta,
siente más profundo.

Una mujer revolucionaria sabe mirar mas allá
de la estética preconcebida
por las revistas de moda
y concursos de mercancías mujeriles,
porque es más femenina que las determinaciones del mercado.

Una mujer revolucionaria
sale a parir las jornadas
con sus botas de campaña,
el segundo sexo en su espalda,
la libertad en los labios,
las razones debajo de sus cabellos.

Una mujer revolucionaria
es más hermosa
que las muñecas de plástico,
más atractiva que los destellos de los fugaces reflectores,
más sensual que los caprichos tendenciales del momento.

Una mujer revolucionaria
huele a pólvora,
gases lacrimógenos,
tierra,
montaña,
río,
flores silvestres,
soles de inviernos,
ecos del jardín,
frutas del caribe.

Una mujer revolucionaria
siente más y gasta menos,
sonríe desde los huesos,
besa hasta el delirio,
se entrega sin equipajes de mano
ni reservas de divanes de cuero.

Una mujer revolucionaria
siempre está dispuesta al romance
sin importar la incitación
de los manuales de la familia
y los hogares prominentemente
seguros y a salvo.

Una mujer revolucionaria
hace el amor con el corazón
puesto al lado izquierdo de la cama
y su alma colgada sobre el dosel.

Una mujer revolucionaria
es el eslabón doblemente más alto
de la especie humana,
y no hacen falta
muchas más razones
para amarla
hasta la locura,
hasta el cosmos,
hasta la muerte,
hasta un millón de veces
más allá del infinito.

Adal Hernández