Diciembre de 1998, Hugo Chávez Frías es electo presidente constitucional de Venezuela. Su primer período presidencial, que iniciara el 9 de febrero de 1999, marcó el comienzo de un cambio radical en la correlación de las fuerzas políticas en América Latina, dominada, hasta ese momento por los intereses de la derecha y al servicio del imperialismo norteamericano.
• En los diez primeros años del siglo XXI, en América Latina asumen la presidencia mandatarios que contribuyen a configurar y fortalecer un proceso que Rafael Correa, presidente de Ecuador bautizara como el fin de “la larga noche neoliberal” en América Latina.
• 14 de Diciembre del 2004, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, firmaron la Declaración Conjunta para la creación del ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América) y se realiza en La Habana la primera cumbre de este organismo, un mecanismo de integración basado en los principios de la soberanía, el respeto y la solidaridad entre los países.
• Noviembre del año 2005, en la ciudad argentina de Mar del Plata, durante la IV Cumbre de las Américas fue enterrada la resolución para crear el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que era una iniciativa de Estados Unidos. Venezuela y los países miembros del Mercado Común del Sur, expresaron, a través del documento final, que “las negociaciones para crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) deben ser suspendidas inmediata y definitivamente”, lo que significó una derrota política para el entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush.
• A partir de 2006 se incorporan sucesivamente al ALBA, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Honduras. Este último país abandonó el organismo en el 2009, tras el golpe de Estado que removió del poder al presidente constitucional Manuel Zelaya. En el año 2012, Santa Lucía y Surinam pasaron a adherirse como miembros plenos de la organización.
• Mayo de 2008, se funda la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), un espacio de discusión política multilateral cuyos esfuerzos se encaminan a lograr la unidad de las naciones suramericanas, bajo el reconocimiento de sus objetivos regionales, fortalezas sociales y recursos energéticos.
• 15 y 16 de diciembre de 2008, tiene lugar en Costa do Sauípe, Bahia, Brasil, la Cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR y Estados Asociados, convocada por el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Cuba asistió como país invitado a esta Cumbre, donde se decidió su incorporación al Grupo de Río. En la conferencia de prensa final del encuentro se informó que los países asistentes trabajarían en la creación de una organización propia de América Latina y el Caribe, sin la presencia de Estados Unidos.
• Febrero de 2010, los 33 países independientes de la región se reúnen en la Cumbre de la Unidad, Playa del Carmen, en la Riviera Maya, Cancún, México. Los jefes de Estado y de Gobierno asistentes hicieron coincidir la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (Calc) y la XXI Cumbre del Grupo de Río, de las cuales emergió una declaración que permitió establecer el cronograma para la fundación de la Celac. El documento final de la cita, exponía el deseo de “construir un espacio común con el propósito de profundizar la integración política, económica, social y cultural de nuestra región y establecer compromisos efectivos de acción conjunta para la promoción del desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe”.
• 2 y 3 de diciembre de 2011, se constituye en Caracas, Venezuela, con el presidente Hugo Chávez como anfitrión, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), integrada por los 33 países independientes de América Latina y el Caribe. En la cita se adoptan una veintena de documentos, entre los que sobresalen la Declaración de Caracas y el Plan de Acción. Durante su fundación en Caracas en diciembre de 2011, Chávez expresó: “una de las grandezas que tiene la CELAC es que a pesar de las diferencias, aquí estamos para debatir y para perfilar el rumbo de la integración verdadera y solucionar nuestros graves problemas”.
• Diciembre de 2012, se celebra en Santiago de Chile la primera Cumbre de la Celac. En la cita Cuba recibió, de manos de los anfitriones, la presidencia pro témpore del mecanismo integrador.
FUENTE : CUBA DEBATE
COMISION DE EDUCACION REGIONAL SUR "VICTOR DIAZ LOPEZ" PARTIDO COMUNISTA DE CHILE- educacionregionalsur@gmail.com
CHILE
sábado, 18 de enero de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
"ÉTICAS MÍNIMAS Y MÁXIMAS "
las puertas de un nuevo ciclo político aparecen luces y sombras. Las primeras, el espíritu unitario de la Nueva Mayoría -por ejemplo en los foros de la Fiesta de los Abrazos 2014- y las segundas, a cargo de analistas y cientistas políticos de raigambres famosas por lo desconocidas que plantean dudas y cuestionamientos de distinta índole.
La desconfianza nacida de prejuicios y el apresuramiento surgido de la desesperación son malas consejeras para el inicio de un período de cambios como el que exige denodadamente la ciudadanía y ofrece con propiedad el programa de gobierno de la Nueva Mayoría.
Antes de asumir el poder ejecutivo, la presidente electa ya es conminada por ciertos sectores a maximizar los alcances y proyecciones reales de las transformaciones prometidas y, por otros, a acelerar y/o moderar la velocidad y profundización de las mismas. Se ha dicho hasta la saciedad que cuatro años de período presidencial es un plazo demasiado breve para los complejos asuntos institucionales, económicos, sociales y políticos a resolver.
La ciudadanía es cada vez más consciente que para participar con mayor eficacia en todas y cada una de las tareas a emprender para hacer realidad los sueños de la calle hace falta unidad y decisión para ir cumpliendo paso a paso –sin relativizarlo ni postergarlo- el programa prometido al pueblo.
Sin ánimo de comparaciones históricas, vale la pena recordar actitudes que debió enfrentar el gobierno popular de Salvador Allende en medio del fragor de la lucha ideológica contra la derecha desde sectores que debían apoyarlo y, sin embargo, colocaron trabas e impidieron el avance gradual que exigía el momento político en aquella época en aras de utopías que se demostraron inalcanzables en aquellas condiciones.
La derecha ya está mostrando sus garras, en medio de la crisis interna, y no cejará en impedir los avances democráticos y este adversario real y potente –pese a su debacle electoral- utilizará los mismos instrumentos, y ahora más modernos, para detener el proceso de cambios. El apresuramiento, las suspicacias y sospechas infundadas contribuyen al molino de la reacción.
La serenidad, el justo discernimiento y la justeza de las medidas a adoptar de acuerdo a las correlaciones de fuerzas deben convertirse en claves que destrabarán los candados impuestos por la dictadura para alcanzar una democracia plena con participación ciudadana.
Un lúcido ejemplo de la manera de actuar para avanzar en las respuestas a las demandas de la gente lo dio el fallecido dirigente democratacristiano Eugenio Ortega, al abrir un debate con el Partido Comunista sobre los puntos ideológicos y políticos que nos unen en la idea que “una fe común democrática distingue entre una ética mínima y una ética máxima”. Es decir, cada partido puede tener su propia identidad ideológica, social y política pero compartir un conjunto de valores con la gran mayoría de los ciudadanos en una ética mínima, sin perder principios ni identidades propias de su ética máxima.
Ambas colectividades reconocen la imposibilidad de un consensounanimidad, pero para que la democracia funcione debe requerir un consenso especial: un consenso-aceptación. Asimismo, plantean que la democracia esté en permanente evolución y perfeccionamiento para adaptarse a las nuevas realidades.
Estos conceptos deberían guiar la praxis política no sólo de los partidos, movimientos y organizaciones sociales que integran la Nueva Mayoría y quienes apoyan el programa de la presidenta electa Michelle Bachelet, sino de todos los ciudadanos de pensamiento progresista que luchan por una nueva institucionalidad, el fin de las desigualdades y por mejores condiciones de vida para todos los chilenos.
No se trata de relativizar ni postergar metas pero es evidente que plantear hoy día temas tan acariciados como la renacionalización del cobre, constituyen objetivos para los cuales hay que consolidar pasos previos importantes, nuevamente, sin apresuramientos, desconfianzas, desesperación ni prejuicios.
Los exitosos resultados de la reciente Fiesta de los Abrazos 2014 con el lema: “Que los sueños de la calle sean los objetivos del gobierno”, muestran nítidamente que el nuevo ciclo político está al alcance de la mano y hay que preservarlo con sagacidad y apoyo de las grandes mayorías nacionales.
FUENTE : EDITORIAL DE "EL SIGLO "
La desconfianza nacida de prejuicios y el apresuramiento surgido de la desesperación son malas consejeras para el inicio de un período de cambios como el que exige denodadamente la ciudadanía y ofrece con propiedad el programa de gobierno de la Nueva Mayoría.
Antes de asumir el poder ejecutivo, la presidente electa ya es conminada por ciertos sectores a maximizar los alcances y proyecciones reales de las transformaciones prometidas y, por otros, a acelerar y/o moderar la velocidad y profundización de las mismas. Se ha dicho hasta la saciedad que cuatro años de período presidencial es un plazo demasiado breve para los complejos asuntos institucionales, económicos, sociales y políticos a resolver.
La ciudadanía es cada vez más consciente que para participar con mayor eficacia en todas y cada una de las tareas a emprender para hacer realidad los sueños de la calle hace falta unidad y decisión para ir cumpliendo paso a paso –sin relativizarlo ni postergarlo- el programa prometido al pueblo.
Sin ánimo de comparaciones históricas, vale la pena recordar actitudes que debió enfrentar el gobierno popular de Salvador Allende en medio del fragor de la lucha ideológica contra la derecha desde sectores que debían apoyarlo y, sin embargo, colocaron trabas e impidieron el avance gradual que exigía el momento político en aquella época en aras de utopías que se demostraron inalcanzables en aquellas condiciones.
La derecha ya está mostrando sus garras, en medio de la crisis interna, y no cejará en impedir los avances democráticos y este adversario real y potente –pese a su debacle electoral- utilizará los mismos instrumentos, y ahora más modernos, para detener el proceso de cambios. El apresuramiento, las suspicacias y sospechas infundadas contribuyen al molino de la reacción.
La serenidad, el justo discernimiento y la justeza de las medidas a adoptar de acuerdo a las correlaciones de fuerzas deben convertirse en claves que destrabarán los candados impuestos por la dictadura para alcanzar una democracia plena con participación ciudadana.
Un lúcido ejemplo de la manera de actuar para avanzar en las respuestas a las demandas de la gente lo dio el fallecido dirigente democratacristiano Eugenio Ortega, al abrir un debate con el Partido Comunista sobre los puntos ideológicos y políticos que nos unen en la idea que “una fe común democrática distingue entre una ética mínima y una ética máxima”. Es decir, cada partido puede tener su propia identidad ideológica, social y política pero compartir un conjunto de valores con la gran mayoría de los ciudadanos en una ética mínima, sin perder principios ni identidades propias de su ética máxima.
Ambas colectividades reconocen la imposibilidad de un consensounanimidad, pero para que la democracia funcione debe requerir un consenso especial: un consenso-aceptación. Asimismo, plantean que la democracia esté en permanente evolución y perfeccionamiento para adaptarse a las nuevas realidades.
Estos conceptos deberían guiar la praxis política no sólo de los partidos, movimientos y organizaciones sociales que integran la Nueva Mayoría y quienes apoyan el programa de la presidenta electa Michelle Bachelet, sino de todos los ciudadanos de pensamiento progresista que luchan por una nueva institucionalidad, el fin de las desigualdades y por mejores condiciones de vida para todos los chilenos.
No se trata de relativizar ni postergar metas pero es evidente que plantear hoy día temas tan acariciados como la renacionalización del cobre, constituyen objetivos para los cuales hay que consolidar pasos previos importantes, nuevamente, sin apresuramientos, desconfianzas, desesperación ni prejuicios.
Los exitosos resultados de la reciente Fiesta de los Abrazos 2014 con el lema: “Que los sueños de la calle sean los objetivos del gobierno”, muestran nítidamente que el nuevo ciclo político está al alcance de la mano y hay que preservarlo con sagacidad y apoyo de las grandes mayorías nacionales.
FUENTE : EDITORIAL DE "EL SIGLO "
PRIMER DOCUMENTO EN CONJUNTO ENTRE EL PC Y LA DC
Documento personeros PC y DC. El siguiente es el texto completo del documento suscrito por personeros del Partido Comunista y la Democracia Cristiana, titulado “Acerca de la Democracia. Ideas y reflexiones conjuntas entre demócratas cristianos y comunistas”.
La democracia, como parte de todo proceso histórico, ha sido objeto de múltiples acepciones, especialmente las referidas al régimen político, desde la antigüedad clásica hasta nuestros días.
Interesa precisar lo que queremos que ella sea en nuestro tiempo y sacar las consecuencias pertinentes a la evolución de nuestro país y específicamente a la situación actual.
Entendemos la democracia como el gobierno del pueblo realizado a través del sistema representativo. Le damos un alcance político, social, económico y cultural. La democracia hay que buscarla no solamente como una estructura formal sino también como una realidad vivida.
Consideramos que los componentes del sistema político democrático que se expresan a continuación, constituyen una contribución al establecimiento de un mínimo común democrático (concepto que se explicita en el numeral):
1. La amplia participación ciudadana en los órganos de poder. Ésta debe estar presente en la Presidencia de la República, el Congreso Nacional, el organismo colegiado de los gobiernos regionales y los gobiernos municipales. Las consultas periódicas al pueblo en el nivel local como los presupuestos participativos municipales, la iniciativa popular de ley y otras similares son parte de la afirmación democrática.
2. El gobierno de la mayoría con respeto de los derechos de las minorías. En este sentido es importante señalar que los derechos de las minorías son los garantizados en la Constitución y no los que solamente quiera concederles el gobernante lo cual es propio de las dictaduras.
Componentes esenciales del sistema democrático son las personas, el Estado y los partidos políticos, como expresión de ideología y de organizaciones cívicas.
3.La elección periódica de las autoridades por medio del sufragio libre e informado, con un sistema de asignación proporcional de cargos.
4. El sufragio universal, producto de una larga lucha histórica. La cuestión del voto voluntario u obligatorio nos parece en ambos casos compatible con el régimen democrático, pero preferimos el voto obligatorio en tanto subsista una educación política insuficiente, herencia de la larga dictadura de Pinochet.
5. La existencia real y la promoción de un sistema múltiple de partidos políticos organizados democráticamente.
6. La duración de los periodos de las autoridades elegidas, debe estar establecida en la Constitución.
7.La separación de las funciones o poderes ejecutivo, legislativo y jurisdiccional del Estado. El control constitucional de las normas tiene que ser revisado en una nueva Constitución.
8.La autonomía de los cuerpos intermedios de la sociedad, nacidos de la libre iniciativa del pueblo. Esta autonomía se expresa en organizaciones y movimientos sociales que deben tener canales de participación.
9. El total respeto a los derechos humanos. Nos parece que los derechos humanos a considerar son los establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a los cuales deben agregarse los relativos al desarrollo sostenible, al derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza y a la protección del medio ambiente, en los términos de los Principios 1, 3, 4, 5 y 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.
10.La tolerancia, el pluralismo y la fraternidad practicadas como virtudes cívicas. Postulamos la existencia de una fe común democrática, como un concepto secular basado en las experiencias y prácticas concretas, más allá de doctrinas o ideologías. Por otra parte, creemos en la amistad cívica democrática, que es lo contrario a la visión del otro como enemigo real o potencial, es sustento y consecuencia del pluralismo.
11. En relación al concepto de fe común democrática, distinguimos entre una ética mínima y una ética de máxima. Es decir, para que haya una identidad social mínima, para que exista una sociedad democrática, se requiere un conjunto de valores que comparten todos (o la gran mayoría) los ciudadanos de un país. No se trata de una ética de máxima, que está constituida por los valores y creencias que cada persona tiene como proyecto de felicidad y bienestar. De estos últimos se puede dar testimonio de ellos, pero no imponerlos en una sociedad plural con distintas éticas de máxima, constituidas por valores y creencias personales diferentes.
12.De aquí surge también la relevancia del concepto de consenso, que no es el casi imposible consenso unanimidad. Este no es el consenso al que hay que referirse cuando se habla de democracia. Para que la democracia funcione se requiere un tipo de consenso especial: un consenso-aceptación. Un compartir que de alguna manera vincula. Identificamos tres niveles de consenso: consenso respecto a los valores mínimos que se deben compartir en una sociedad; consenso respecto a las reglas del juego, cuya norma esencial es el rechazo a toda forma de violencia como instrumento de acción política en una sociedad democrática, y consenso respecto a las políticas públicas específicas. Los dos primeros son esenciales para la democracia: consenso respecto a valores mínimos, y consensos respecto a las reglas del juego. No basta por lo tanto con consensos meramente procedimentales, de los cuales en América Latina hay suficiente experiencia, de que son efímeros. El consenso respecto a las políticas públicas, puede ser necesario para aquellas políticas de Estado, que tienen una importancia clave para la justicia en las relaciones económicas y en la vida cultural y social de los pueblos.
13.La extensión de la democracia política a los componentes sociales, económicos y culturales, implica el rechazo: toda discriminación, de las situaciones de explotación y de la exclusión social. Esto tiene directamente que ver con nuestra concepción de pueblo, siendo éste el origen del poder público. El pueblo es la propia substancia libre y viviente del cuerpo político y en este sentido la palabra designa toda la multitud, pero también designa de un modo especial la comunidad de los no priviligiados. Los derechos universales y garantizados son una expresión de la justicia en el orden económico y social. Los componentes culturales de la democracia contienen todo lo relativo a las expresiones de la libertad humana y específicamente en el caso de Chile, la demanda de una relación que reconozca la identidad y los derechos de nuestros pueblos originarios, basada en la justicia histórica, en el respeto mutuo y el desarrollo libre y pacífico de todas ellas.
14. La igualdad, basada en la dignidad común a todos los seres humanos, es un principio que estructura la organización y el devenir de la sociedad. La democracia requiere como una exigencia para su adecuado funcionamiento y para cumplir con sus raíces éticas, un compromiso activo y permanente con la disminución y superación de las viejas y nuevas desigualdades. El principio de igualdad es siempre una proyección hacia el futuro, y podría decirse, que debe operar a pesar del pasado y para cambiar el estado presente. La idea de igualdad se opone al determinismo consistente en explicar el futuro de la vida de las personas y las comunidades como una consecuencia necesaria e inevitable de las oportunidades que tuvo en el pasado, o que tiene en el presente. La idea o concepción de la igualdad, consiste en compensar el peso del pasado, para hacer menos desiguales las condiciones del futuro.
15. En nuestro país se han incrementado las desigualdades tradicionales o estructurales tales como las referidas a la distribución del ingreso, la concentración de la propiedad, el acceso a la salud, el acceso a la educación, a las pensiones de retiro. Pero también, han surgido nuevas desigualdades algunas de las cuales se podrían sintetizar en las siguientes: desigualdades con respecto a la posibilidad de obtener un empleo permanente y de calidad; desigualdades respecto al trabajo de las mujeres; desigualdades geográficas entre las regiones y comunas que tienen que ver con capacidades decisorias existentes en ellas; desigualdades hacia los pueblos originarios; desigualdades en relación al sistema de pensiones, desigualdades respecto a la seguridad pública, etc. Existen adicionalmente un conjunto de desigualdades referidas a la vida cotidiana y tiene que ver con el acceso a la justicia, al transporte de las personas, al acceso los equipamientos públicos, al acceso a guarderías infantiles, a la disponibilidad y utilización de los espacios públicos, y con respecto a la seguridad de las poblaciones y barrios y otras.
16. Las antiguas y nuevas desigualdades generan conflictos producto de la creciente toma de conciencia de la profundidad de ellas en la vida cotidiana, y de que no tienen un espacio adecuado donde pueden ser canalizados, y carecen de instituciones que se ocupen de ellos. La acción en torno a dichos conflictos, suele moverse entre la agresividad y la resignación. Esto da origen a comportamientos que se expresan en la ausencia de participación y muy a menudo provocan en muchas personas apatía y desinterés respecto a la vida pública y al funcionamiento de la democracia.
17. En democracia es indispensable e imprescindible que la opinión pública se forme y se exprese a través de medios de comunicación independientes, que no dependan del poder político, ni del poder económico y que tengan suficiente autonomía para formar opiniones en función de una pluralidad garantizada de medios de comunicación.
18. Por último, nos parece que la democracia por lo tanto, está en permanente evolución y perfeccionamiento para adaptarse a las nuevas realidades.
Grupo de trabajo organizado por el ex Diputado Eugenio Ortega Riquelme
Demócratas Cristianos Comunistas
Carlos Eduardo Mena Marcos Barraza
Marco Antonio Rocca Eduardo Contreras
José Manuel Salcedo Juan Andrés Lagos
Patricio Palma
Fernando Quilodrán
La democracia, como parte de todo proceso histórico, ha sido objeto de múltiples acepciones, especialmente las referidas al régimen político, desde la antigüedad clásica hasta nuestros días.
Interesa precisar lo que queremos que ella sea en nuestro tiempo y sacar las consecuencias pertinentes a la evolución de nuestro país y específicamente a la situación actual.
Entendemos la democracia como el gobierno del pueblo realizado a través del sistema representativo. Le damos un alcance político, social, económico y cultural. La democracia hay que buscarla no solamente como una estructura formal sino también como una realidad vivida.
Consideramos que los componentes del sistema político democrático que se expresan a continuación, constituyen una contribución al establecimiento de un mínimo común democrático (concepto que se explicita en el numeral):
1. La amplia participación ciudadana en los órganos de poder. Ésta debe estar presente en la Presidencia de la República, el Congreso Nacional, el organismo colegiado de los gobiernos regionales y los gobiernos municipales. Las consultas periódicas al pueblo en el nivel local como los presupuestos participativos municipales, la iniciativa popular de ley y otras similares son parte de la afirmación democrática.
2. El gobierno de la mayoría con respeto de los derechos de las minorías. En este sentido es importante señalar que los derechos de las minorías son los garantizados en la Constitución y no los que solamente quiera concederles el gobernante lo cual es propio de las dictaduras.
Componentes esenciales del sistema democrático son las personas, el Estado y los partidos políticos, como expresión de ideología y de organizaciones cívicas.
3.La elección periódica de las autoridades por medio del sufragio libre e informado, con un sistema de asignación proporcional de cargos.
4. El sufragio universal, producto de una larga lucha histórica. La cuestión del voto voluntario u obligatorio nos parece en ambos casos compatible con el régimen democrático, pero preferimos el voto obligatorio en tanto subsista una educación política insuficiente, herencia de la larga dictadura de Pinochet.
5. La existencia real y la promoción de un sistema múltiple de partidos políticos organizados democráticamente.
6. La duración de los periodos de las autoridades elegidas, debe estar establecida en la Constitución.
7.La separación de las funciones o poderes ejecutivo, legislativo y jurisdiccional del Estado. El control constitucional de las normas tiene que ser revisado en una nueva Constitución.
8.La autonomía de los cuerpos intermedios de la sociedad, nacidos de la libre iniciativa del pueblo. Esta autonomía se expresa en organizaciones y movimientos sociales que deben tener canales de participación.
9. El total respeto a los derechos humanos. Nos parece que los derechos humanos a considerar son los establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a los cuales deben agregarse los relativos al desarrollo sostenible, al derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza y a la protección del medio ambiente, en los términos de los Principios 1, 3, 4, 5 y 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.
10.La tolerancia, el pluralismo y la fraternidad practicadas como virtudes cívicas. Postulamos la existencia de una fe común democrática, como un concepto secular basado en las experiencias y prácticas concretas, más allá de doctrinas o ideologías. Por otra parte, creemos en la amistad cívica democrática, que es lo contrario a la visión del otro como enemigo real o potencial, es sustento y consecuencia del pluralismo.
11. En relación al concepto de fe común democrática, distinguimos entre una ética mínima y una ética de máxima. Es decir, para que haya una identidad social mínima, para que exista una sociedad democrática, se requiere un conjunto de valores que comparten todos (o la gran mayoría) los ciudadanos de un país. No se trata de una ética de máxima, que está constituida por los valores y creencias que cada persona tiene como proyecto de felicidad y bienestar. De estos últimos se puede dar testimonio de ellos, pero no imponerlos en una sociedad plural con distintas éticas de máxima, constituidas por valores y creencias personales diferentes.
12.De aquí surge también la relevancia del concepto de consenso, que no es el casi imposible consenso unanimidad. Este no es el consenso al que hay que referirse cuando se habla de democracia. Para que la democracia funcione se requiere un tipo de consenso especial: un consenso-aceptación. Un compartir que de alguna manera vincula. Identificamos tres niveles de consenso: consenso respecto a los valores mínimos que se deben compartir en una sociedad; consenso respecto a las reglas del juego, cuya norma esencial es el rechazo a toda forma de violencia como instrumento de acción política en una sociedad democrática, y consenso respecto a las políticas públicas específicas. Los dos primeros son esenciales para la democracia: consenso respecto a valores mínimos, y consensos respecto a las reglas del juego. No basta por lo tanto con consensos meramente procedimentales, de los cuales en América Latina hay suficiente experiencia, de que son efímeros. El consenso respecto a las políticas públicas, puede ser necesario para aquellas políticas de Estado, que tienen una importancia clave para la justicia en las relaciones económicas y en la vida cultural y social de los pueblos.
13.La extensión de la democracia política a los componentes sociales, económicos y culturales, implica el rechazo: toda discriminación, de las situaciones de explotación y de la exclusión social. Esto tiene directamente que ver con nuestra concepción de pueblo, siendo éste el origen del poder público. El pueblo es la propia substancia libre y viviente del cuerpo político y en este sentido la palabra designa toda la multitud, pero también designa de un modo especial la comunidad de los no priviligiados. Los derechos universales y garantizados son una expresión de la justicia en el orden económico y social. Los componentes culturales de la democracia contienen todo lo relativo a las expresiones de la libertad humana y específicamente en el caso de Chile, la demanda de una relación que reconozca la identidad y los derechos de nuestros pueblos originarios, basada en la justicia histórica, en el respeto mutuo y el desarrollo libre y pacífico de todas ellas.
14. La igualdad, basada en la dignidad común a todos los seres humanos, es un principio que estructura la organización y el devenir de la sociedad. La democracia requiere como una exigencia para su adecuado funcionamiento y para cumplir con sus raíces éticas, un compromiso activo y permanente con la disminución y superación de las viejas y nuevas desigualdades. El principio de igualdad es siempre una proyección hacia el futuro, y podría decirse, que debe operar a pesar del pasado y para cambiar el estado presente. La idea de igualdad se opone al determinismo consistente en explicar el futuro de la vida de las personas y las comunidades como una consecuencia necesaria e inevitable de las oportunidades que tuvo en el pasado, o que tiene en el presente. La idea o concepción de la igualdad, consiste en compensar el peso del pasado, para hacer menos desiguales las condiciones del futuro.
15. En nuestro país se han incrementado las desigualdades tradicionales o estructurales tales como las referidas a la distribución del ingreso, la concentración de la propiedad, el acceso a la salud, el acceso a la educación, a las pensiones de retiro. Pero también, han surgido nuevas desigualdades algunas de las cuales se podrían sintetizar en las siguientes: desigualdades con respecto a la posibilidad de obtener un empleo permanente y de calidad; desigualdades respecto al trabajo de las mujeres; desigualdades geográficas entre las regiones y comunas que tienen que ver con capacidades decisorias existentes en ellas; desigualdades hacia los pueblos originarios; desigualdades en relación al sistema de pensiones, desigualdades respecto a la seguridad pública, etc. Existen adicionalmente un conjunto de desigualdades referidas a la vida cotidiana y tiene que ver con el acceso a la justicia, al transporte de las personas, al acceso los equipamientos públicos, al acceso a guarderías infantiles, a la disponibilidad y utilización de los espacios públicos, y con respecto a la seguridad de las poblaciones y barrios y otras.
16. Las antiguas y nuevas desigualdades generan conflictos producto de la creciente toma de conciencia de la profundidad de ellas en la vida cotidiana, y de que no tienen un espacio adecuado donde pueden ser canalizados, y carecen de instituciones que se ocupen de ellos. La acción en torno a dichos conflictos, suele moverse entre la agresividad y la resignación. Esto da origen a comportamientos que se expresan en la ausencia de participación y muy a menudo provocan en muchas personas apatía y desinterés respecto a la vida pública y al funcionamiento de la democracia.
17. En democracia es indispensable e imprescindible que la opinión pública se forme y se exprese a través de medios de comunicación independientes, que no dependan del poder político, ni del poder económico y que tengan suficiente autonomía para formar opiniones en función de una pluralidad garantizada de medios de comunicación.
18. Por último, nos parece que la democracia por lo tanto, está en permanente evolución y perfeccionamiento para adaptarse a las nuevas realidades.
Grupo de trabajo organizado por el ex Diputado Eugenio Ortega Riquelme
Demócratas Cristianos Comunistas
Carlos Eduardo Mena Marcos Barraza
Marco Antonio Rocca Eduardo Contreras
José Manuel Salcedo Juan Andrés Lagos
Patricio Palma
Fernando Quilodrán
jueves, 16 de enero de 2014
INVITACIÓN
El Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, ICAL y Colectivo Siboney de la Coordinadora de la solidaridad con Cuba en Chile, invitan a una actividad de homenaje a Nelson Mandela, reciéntemente fallecido y su entrañable amistad con el pueblo de Cuba solidaria.
En la ocasión será proyectado el documental “Mandela y Fidel” presentado por la diputada electa Camila Vallejo. El documental será comentado por el Embajador de Cuba en Chile.
El homenaje se desarrollará a partir de las 19 hrs. este viernes 17 de enero en el Salón del ICAL, ubicado en Avenida Ricardo Cumming #350, Santiago. Metro Cumming.
INÉDITO : SURGIÓ EL PRIMER TEXTO PC - DC .
– Finalmente apareció. El primer documento que elaboraron de manera conjunta personeros de la Democracia Cristiana y el Partido Comunista.
Un texto de claro contenido político-ideológico, con tono académico, que aborda varios de los temas en que, de acuerdo a versiones de prensa y polémicas, habría profundas diferencias entre comunistas y democratacristianos.
El trabajo se hizo de manera privada durante cuatro meses y fue la primera respuesta al desafío de un debate PC-DC después de reiterados cuestionamientos de dirigentes democratacristianos al compromiso de comunistas con los derechos humanos en Cuba. La labor fue más lejos y fue más profunda. Lejos de las contingencias, trabajaron los PC Patricio Palma, Eduardo Contreras, Marcos Barraza, Juan Andrés Lagos y Fernando Quilodrán; y los DC Eugenio Ortega (quien falleció antes de que se finiquitara), Carlos Eduardo Mena, Marco Antonio Rocca y José Manuel Salcedo.
Este es el primer documento de que se tenga memoria que es firmado de manera conjunta sólo por personeros de la DC y el PC y tendría un efecto político inmediato cuando desde la directiva democratacristiana -específicamente el presidente Ignacio Walker- hay reticencias a acuerdos con los comunistas y recelos de integrar un mismo gobierno.
Dirigentes de ambas colectividades comentaron que esto demuestra que hay coincidencias entre los dos partidos que ponen una base para acuerdos más allá de lo electoral, con conceptos e ideas programáticas, políticas e ideológicas.
Comunistas y democratacristianos, al menos como se señala en el documento de cuatro páginas, dicen coincidir en “componentes del sistema político democrático” como: amplia participación ciudadana en los órganos de poder; respeto a los derechos de las minorías; elección periódica de autoridades por medio del voto libre e informado, “con un sistema de asignación proporcional de cargos”; sufragio universal, destacando que en este periodo están por “el voto obligatorio en tanto subsista una educación política insuficiente” en la población; sistema múltiple de partidos políticos; duración en cargos establecida por la Constitución; separación de los Poderes del Estado; autonomía de “cuerpos intermedios de la sociedad”, es decir, del movimiento social; “total respeto a los derechos humanos”; la prevalencia de la tolerancia, el pluralismo y la fraternidad; que “haya una identidad social mínima” que “requiere un conjunto de valores que comparten todos (o la gran mayoría)”; relevancia del concepto de consenso; “extensión de la democracia política a los componentes sociales, económicos y culturales” y rechazo a la discriminación, explotación y exclusión social; igualdad “basada en la dignidad común de todos los seres humanos”; oposición de las distintas formas de desigualdad instaladas en Chile en diversidad de áreas; asumir que las desigualdades generan conflictos en la sociedad; indispensable e imprescindible que “la opinión pública se forme y se exprese a través de medios de comunicación independientes, que no dependan del poder político, ni del poder económico y que tengan suficiente autonomía…”.
La directiva del PC conocía del texto y lo consideró positivo, de acuerdo a dirigentes consultados. En el caso de la DC, varios integrantes de la directiva lo conocieron y lo respaldaron, pero se sabe que hay al menos una distancia de parte de personeros como Ignacio Walker, Soledad Alvear, entre otros. Contaría con la simpatía, por ejemplo, de Jorge Pizarro, Ximena Rincón y Alberto Undurraga entre otros.
Extraoficialmente se dijo que el siguiente paso será un seminario donde se reunirán especialistas de la DC y el PC para darle continuidad al debate y puntualizaciones de acuerdos al menos macro.-
Por Patricia Ryan.
Un texto de claro contenido político-ideológico, con tono académico, que aborda varios de los temas en que, de acuerdo a versiones de prensa y polémicas, habría profundas diferencias entre comunistas y democratacristianos.
El trabajo se hizo de manera privada durante cuatro meses y fue la primera respuesta al desafío de un debate PC-DC después de reiterados cuestionamientos de dirigentes democratacristianos al compromiso de comunistas con los derechos humanos en Cuba. La labor fue más lejos y fue más profunda. Lejos de las contingencias, trabajaron los PC Patricio Palma, Eduardo Contreras, Marcos Barraza, Juan Andrés Lagos y Fernando Quilodrán; y los DC Eugenio Ortega (quien falleció antes de que se finiquitara), Carlos Eduardo Mena, Marco Antonio Rocca y José Manuel Salcedo.
Este es el primer documento de que se tenga memoria que es firmado de manera conjunta sólo por personeros de la DC y el PC y tendría un efecto político inmediato cuando desde la directiva democratacristiana -específicamente el presidente Ignacio Walker- hay reticencias a acuerdos con los comunistas y recelos de integrar un mismo gobierno.
Dirigentes de ambas colectividades comentaron que esto demuestra que hay coincidencias entre los dos partidos que ponen una base para acuerdos más allá de lo electoral, con conceptos e ideas programáticas, políticas e ideológicas.
Comunistas y democratacristianos, al menos como se señala en el documento de cuatro páginas, dicen coincidir en “componentes del sistema político democrático” como: amplia participación ciudadana en los órganos de poder; respeto a los derechos de las minorías; elección periódica de autoridades por medio del voto libre e informado, “con un sistema de asignación proporcional de cargos”; sufragio universal, destacando que en este periodo están por “el voto obligatorio en tanto subsista una educación política insuficiente” en la población; sistema múltiple de partidos políticos; duración en cargos establecida por la Constitución; separación de los Poderes del Estado; autonomía de “cuerpos intermedios de la sociedad”, es decir, del movimiento social; “total respeto a los derechos humanos”; la prevalencia de la tolerancia, el pluralismo y la fraternidad; que “haya una identidad social mínima” que “requiere un conjunto de valores que comparten todos (o la gran mayoría)”; relevancia del concepto de consenso; “extensión de la democracia política a los componentes sociales, económicos y culturales” y rechazo a la discriminación, explotación y exclusión social; igualdad “basada en la dignidad común de todos los seres humanos”; oposición de las distintas formas de desigualdad instaladas en Chile en diversidad de áreas; asumir que las desigualdades generan conflictos en la sociedad; indispensable e imprescindible que “la opinión pública se forme y se exprese a través de medios de comunicación independientes, que no dependan del poder político, ni del poder económico y que tengan suficiente autonomía…”.
La directiva del PC conocía del texto y lo consideró positivo, de acuerdo a dirigentes consultados. En el caso de la DC, varios integrantes de la directiva lo conocieron y lo respaldaron, pero se sabe que hay al menos una distancia de parte de personeros como Ignacio Walker, Soledad Alvear, entre otros. Contaría con la simpatía, por ejemplo, de Jorge Pizarro, Ximena Rincón y Alberto Undurraga entre otros.
Extraoficialmente se dijo que el siguiente paso será un seminario donde se reunirán especialistas de la DC y el PC para darle continuidad al debate y puntualizaciones de acuerdos al menos macro.-
Por Patricia Ryan.
miércoles, 15 de enero de 2014
PARTE LA ESCUELA DE VERANO DE ICAL 2014
Este año, la tradicional Escuela de verano de ICAL como instancia de formación y reflexión, quiere centrarse en el desarrollo político y de alianzas que ha tenido el Partido Comunista de Chile durante su historia, que permita caracterizar el momento político actual y el rol del Partido en las transformaciones sociales y políticas que se plasman en el programa de la Nueva Mayoría.
Con la consigna: “Partido Comunista: historia de lucha y transformaciones sociales. Perspectivas y desafíos políticos para el programa de la Nueva Mayoría”, se busca dar un marco de comprensión más amplio, en función de lo que ha sido la trayectoria del partido, los principales cambios impulsados, sus referentes políticos, ideológicos y en particular la política de alianzas que expresan un grado de continuidad en el largo plazo al giro táctico del período actual.
Esta Escuela se realizará en el salón del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, ICAL, en la segunda quincena de enero, entre las 19 y las 21 hrs. Av. R Cumming 350. Santiago. Las inscripciones deben dirigirse a Karen Mejías: ical@ical.cl o a los fonos: 02-26985844/ 92012110. El valor total es de $3.000.-
PROGRAMA:
22 de enero: Inauguración.
“Programa de la Nueva Mayoría. Desafíos para avanzar en la democratización y superación de las desigualdades sociales en Chile.”
Exponen. Marcos Barraza G. Claudio Rodríguez D. ICAL.
23 de enero:
“Del Frente Popular a la Unidad Popular. Los comunistas, sus alianzas y desarrollo de la política de transformaciones en la construcción del socialismo en Chile.”
Expone: Rolando Álvarez Vallejos. Historiador.
29 de enero:
“Recabarren y el origen del Partido Comunista en Chile. Inicio y desarrollo de un sujeto histórico para la lucha y los cambios sociales.”
Expone: Pedro Aravena. Abogado. Comisión Nacional de Educación. PCCH.
30 de enero:
“De la Resistencia a la dictadura a la propuesta de transformaciones para avanzar hacia un Gobierno de Nuevo Tipo. Continuidades y cambios entre la Rebelión Popular y la política de Revolución Democrática.”
Expone: Juan Andrés Lagos. Comisión Política PCCH. Encargado Nacional de Organización
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