CHILE

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domingo, 18 de noviembre de 2012

EXPERTOS ADVIERTEN QUE "ISRAEL BUSCA PASAR POR VICTIMA"


La operación israelí en la Franja de Gaza es un ejemplo de “holocausto y genocidio” del pueblo palestino aunque Israel “busca pasar por víctima, como siempre ha hecho”, considera el experto en relaciones internacionales Marco Terranova.
“Israel está buscando utilizar la información para sus fines y destruir todos los medios de comunicación que no sean afines a su política belicista”, dice Marco Terranova en referencia al reciente bombardeo israelí que dañó gravemente el edificio del centro de medios de comunicación de Gaza. Entre los medios de comunicación alojados en el edificio se encontraba el canal RT en su versión en árabe, además de varios canales árabes y europeos.
Terranova recuerda que la operación Pilar Defensivo comenzó el pasado 14 de noviembre “con la muerte de un líder de Hamás que iba buscando paz con Israel y la estabilidad en la zona”. El número de muertos se eleva a al menos 55, incluyendo 2 niños pequeños que murieron en la última ola de ataques israelíes. Las autoridades hebreas están movilizando a miles de reservistas, cuyo número puede alcanzar los 75.000, para una posible intervención militar en Gaza.
Por otro lado, Israel insiste en que su ofensiva es antiterrorista y que se trata de ataques de muy alta precisión para minimizar víctimas entre la población civil. Además de combatir a los milicianos islamistas, Tel Aviv pretende destruir la infraestructura de los que considera terroristas, sus “almacenamientos de armamento y misiles de largo alcance capaces de llegar a territorio de Israel y poner en riesgo las vidas de sus habitantes”, señala a RT el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Josh Hantman.
FUENTE : CUBADEBATE

viernes, 16 de noviembre de 2012

LAS PRIMARIAS EXPUESTAS DE LA ALIANZA


Que “la ropa sucia se lava en casa”, es algo que casi todos comparten, al presentarse como una síntesis proverbial de la sabiduría y usos populares. Pero a veces esa tal “suciedad” esconde algo más que un uso imprudente o prolongado en demasía de las prendas de vestir, y pasa a ser algo así como la esencia misma del “ser”. Como quien dice, el “cómo”, el “porqué” y el “para qué” del ser social.
Es claro que en materia de “buenos modales”, suelen halagarse nuestras “clases dirigentes” de una ejemplar moderación o “buen gusto”. No en balde asisten a colegios caros, veranean en exclusiva y salen al exterior, en nuestros días preferentemente a los Estados Unidos, en busca de sus cartones de “excelencia”.
Y por eso es que no dejan de llamar la atención las primeras manifestaciones de lo que tal vez no llegue ni siquiera a primarias, abiertas o cerradas, en el estrecho círculo de poder de la derecha local (no es muy riguroso llamarla “nuestra”).
Catapultados a lugares “top” en la competencia por la candidatura presidencial del “sector”, en una exhibición muy parecida a los “realities” televisivos que diariamente sufren los inadvertidos televidentes chilenos, los héroes del norte minero -el uno- y del accidente de Juan Fernández -el otro- comienzan su despliegue por calles y plazas.
“Yo aprendo rápido”, dice el uno; “yo, despacio”, responde el otro.
Y comienza el indecoroso trasvasije de los que apuestan ya sea a “la experiencia y la trayectoria”, como de los que se confían a “la juventud y el carisma”.
Y, es claro, el botín es cuantioso. Nada menos que la Presidencia de la República, que les cayó en las manos no del todo felices del “financista en sí”, un Sebastián Piñera del que más vale no acordarse a la hora de las campañas.
Y es que administrar los negocios de las grandes empresas -o, más bien, súper grandes empresas- no es una tarea fácil y por lo mismo poco remunerada.
Por eso decimos “primarias expuestas”, pues nadie sospecha todavía a qué extremo llegarán los pingos “aliancistas” en su empeño por quedarse con el trofeo en disputa. Aun cuando nadie podría a estas alturas descartar que después de haberse sacado los ojos, lleguen los contrincantes a algún “buen acuerdo” inducido por alguna embajada extranjera –algo de eso sabemos en esta América nuestra-, o simplemente se desgarren a mordiscones en una primera vuelta con fuerte olor a derrota.
Los resultados de las todavía frescas elecciones municipales no auguran mucho bueno para los Golborne y los Allamand, como tampoco para los candidatos a diputados y senadores que se colgarán de sus nombres para continuar binominalizando el parlamento chileno.
Escribe el gran poeta español Antonio Machado, víctima inmediata de las atrocidades del franquismo, un notable poema al que tituló “Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido”. Se nos viene a la mente al iniciarse ya el ocaso del piñerismo y, con él, de la buena fortuna de sus presuntos herederos. Tras una semblanza magistral de su personaje (“se ve en tu rostro marchito,/ lo infinito:/ cero, cero”) recoge el poeta la pregunta, pues “ya eres ido/ y para siempre jamás”:  “¿qué dejaste?”, y concluye: “Yo pregunto: ¿qué llevaste/ al mundo donde hoy estás?” El inventario que esboza Machado de aquel “qué llevaste” no puede sino ser decidor del vacío de una vida sin otro horizonte que lo inmediato carente de sentido y de pasión.
Es la herencia del cuatrienio de la derecha piñerista, en nada sustancial diferente de lo que podría ser el cuatrienio golborniano o allamandciano, al menos para la inmensa mayoría del pueblo chileno: “lo infinito:/ cero, cero"

FUENTE : EDITORIAL DE "EL SIGLO"

jueves, 15 de noviembre de 2012

RESOLUCIONES DEL PLENO DEL CC



El pleno aprueba los informes presentados para su discusión y propone trabajarlos en conjunto con la entrega del cuerpo de resoluciones, en una gira nacional.

El Pleno del C.C. abordó los siguientes puntos:

- Evaluación de resultados de las elecciones municipales
- Proyecciones en dos aspectos
 - Elecciones parlamentarias y presidenciales
 - Movimiento social
 - Partido

Saludamos los resultados de la elección municipal última como un avance de la política que hemos definido como Partido. Saludamos en primer lugar a todos nuestros compañeros/as electos alcaldes/as  y Concejales/as. Hacemos extensivo el saludo a todos y cada uno de los candidatos/as y estructuras de Partido que asumieron las campañas. Como también saludamos los avances de las fuerzas de oposición en alcaldías y concejalías. Muy especialmente saludamos a la juventud comunista por su trabajo de campaña que la lleva elegir 7 concejales.

El Pleno también saluda y valora los avances en las recientes elecciones de la Cut, (donde conquistamos la presidencia) el trabajo de todos los dirigentes sindicales y muy especialmente de los consejeros electos. También se valoraron los avances logrados en la nueva elección de la Anef. Se evalúa positivamente el rol de nuestras JJ.CC en las elecciones de las federaciones estudiantiles universitarias enfrentando una dura lucha ideológica en ese movimiento social.

El Pleno describe el momento como el paso a nueva coyuntura, caracterizada por la derrota electoral de la derecha, que le puede conducir a una derrota estratégica. Lo cierto  es que esta derrota electoral del gobierno de la derecha le abre espacios al movimiento social en la lucha por sus demandas.

Hemos avanzado en el objetivo definido en el último congreso de evitar un segundo gobierno de la derecha. Por eso buscamos una política de la unidad más amplia de todas las fuerzas opositoras. Y este es uno de los elementos trascendentes para explicarse los recientes resultados electorales.

Complementariamente, la concertación como coalición se ve como superada en cuanto a alianza política de acuerdo al análisis de muchos de sus dirigentes y se abre con mayor nitidez la necesidad de construcción de una nueva mayoría, con la mayor cantidad de fuerzas de oposición.

El Pleno recibió las valoraciones de cada miembro de CC y secretarios regionales de las elecciones. Teniendo presente que en cada comuna hubo particularidades, se convoca al conjunto del partido a seguir realizando la evaluación particularizada del proceso y los resultados de las elecciones en cada comuna.
Reiteramos que la fortaleza para el desarrollo de nuestra política es la inserción, incidencia y retroalimentación con los movimientos sociales. Buscamos la unidad opositora para lograr un gobierno de la nueva mayoría, no obviando el hecho que dicho gobierno estará sujeto a las contradicciones internas propias de su amplitud y que la velocidad de los cambios  y profundidad de las propuestas que acoja, dependerá en manera significativa de la fuerza de las demandas de los movimientos sociales. Será nuestra relación con los movimientos sociales lo que determine la fuerza para avanzar en las demandas más sentidas que ya se han planteado.

El movimiento social está en la base del cambio del rostro político del país, de ahí la responsabilidad que nos cabe en seguir fortaleciéndolo, con acento en los y las trabajadoras y el papel de CUT , pero también en los estudiantes y las organizaciones sociales en general.

 La elección de un nutrido número de concejales del Partido debe acelerar la recomposición del movimiento social. El pleno destacó el papel que deben jugar en la articulación de lo político con lo social, y el desarrollo de movimiento territorial, superando nuestras deficiencias en este frente.

Hemos asumido que para el desarrollo político del actual proceso, el eje central está dado por la construcción de un programa único de las fuerzas de oposición, trabajando por lograr la más amplia unidad, donde deberían concurrir la mayor cantidad de fuerzas opositoras.

Seguir trabajando las bases programáticas de un nuevo gobierno es una prioridad y tarea central del momento. Se implementarán diversas medidas orgánicas para la elaboración de nuestra plataforma programática y su confrontación con ideas de otras fuerzas opositoras, buscando identificar consignas que lo sinteticen.

Se propone seguir analizando la forma que participaremos en la elección presidencial, incluidos los mecanismos de definición de candidatura, en base a un informe que presentará la C.P. a un próximo Pleno.

En torno a las elecciones parlamentarias, este Pleno acordó presentar candidatos(as) a parlamentarios en representación del P.C. en diversos espacios, buscando un acuerdo de unidad opositora, que permita arrebatar cupos a la sobrepresentación de la derecha.


Esta batalla electoral nos deja profundos desafíos en la preparación política ideológica del conjunto del partido, para abordar el trabajo de masas y la batalla de ideas con las demás fuerzas. Como también para superar fenómenos negativos que se han constatado.

Los integrantes del Comité Central del P.C.,  reunidos en sesión plenaria toman además los siguientes acuerdos:

Expresar nuestra activa solidaridad con la cra. Maya Fernández, alcaldesa electa y las fuerzas políticas y sociales mayoritarias de Ñuñoa, las cuales son víctimas de la desprolijidad con que las autoridades de gobierno enfrentaron el último proceso electoral.

Reiteramos nuestro rechazo a la actual Ley de Pesca en tramitación en el Congreso y nuestro apoyo a los diversos sectores afectados por esta propuesta, en particular, a los pescadores artesanales de Coronel.

En el año del Centenario de nuestro Partido, el acto central a realizarse el 8 de diciembre en el Estadio Nacional se convierte en tarea central para toda nuestra militancia. Hemos definido la actividad más que como un acto artístico, como una actividad política, en la cual celebramos 100 años de vida, pero nos proyectamos al futuro inmediato. En la misma dimensión, realizaremos los días 5-6 y 7 de diciembre un Seminario Internacional en el cual abordaremos diferentes temáticas políticas ideológicas, con la presencia de significativos invitados internacionales.

Finalmente, agradecemos el saludo que nos hizo llegar la Federación de Sindicatos LIDER, reiterándoles nuestra voluntad de acompañarles en sus luchas reivindicativas.
                                                                                                                                                                                                  


Comité Central del Partido Comunista de Chile

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SEMINARIO "LA MORFOLOGIA DEL TRABAJO EN CHILE"


De acuerdo a las investigaciones del equipo laboral de ICAL, “la reestructuración del capitalismo en la década del setenta provocó profundas transformaciones en el mundo del trabajo y en su organización, creando  nuevas formas del trabajo, de la clase trabajadora y del sindicalismo”.
A partir de esta situación, los investigadores se han propuesto reflexionar sobre la  nueva morfología que surge, con el objetivo de visibilizar las condiciones en que hoy desarrollan su vida los hombres y mujeres que trabajan.
Es por esto que el Área Laboral de ICAL realizará un seminario sobre “La Morfología del trabajo en Chile”, el que que se realizará el jueves 29 de noviembre, a partir de las 15:30 horas en el salón de eventos, ubicado en Av. Ricardo Cumming #350.
En el encuentro se  reflexionará sobre  el impacto de estas transformaciones  y muy específicamente sobre la flexibilidad laboral, a partir de los resultados de la investigación “El impacto de la flexibilidad laboral en la subjetividad de los trabajadores” realizada por Mauricio Muñoz, sociólogo de ICAL, quien actualmente se encuentra en ciudad de México, estudiando un Doctorado en la Universidad Colmex.
Participará en el seminario Ricardo Antunes, destacado Sociólogo de la Universidad de Campinas, Brasil y autor de libros tales como: ¿Adiós al Trabajo? y Los Sentidos del Trabajo, quien presentará “ La nueva morfología del trabajo y el nuevo diseño de las luchas sociales y sindicales en América Latina”
Además, en el panel integrado por Bárbara Figueroa, Presidenta de la CUT; Cristian Cuevas, Presidente de la Confederación de trabajadores del Cobre CTC; un representante de la ANEF; el sociólogo e investigador de ICAL Felipe Valenzuela y Katia Molina, encargada Área Laboral ICAL, expondrán sobre “El impacto de la flexibilidad laboral en la subjetividad de los trabajadores”.
Programa

martes, 13 de noviembre de 2012

BIOGRAFIA DE JOHN REED


Albert Rhys Williams


Biografia de John Reed



Escrito: No consta..
Fuente del Texto: John Reed, Diez dias que estremecieron al mundo, 1967, Instituto Cubano del Libro, La Habana..
Versión Digital: Carlos G.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2005.

La primera ciudad norteamericana en que los obreros se negaron a cargar armas y municiones para el ejército de Koltchak fue la ciudad de Portland, en la costa del Pacífico. En esta ciudad nació John Reed el 22 de octubre de 1887.
Su padre era uno de aquellos recios pioneros, de espíritu recto, que Jack London pinta en sus relatos sobre el Oeste norteamericano. Hombre de aguda inteligencia que odiaba la falacia y la hipocresía, en vez de ponerse, como tantos otros, al lado de las gentes ricas e influyentes, se enfrentó a ellas y, cuando los monopolios, como pulpos gigantescos, se apoderaron de los bosques y otras riquezas naturales del Estado, emprendió una lucha encarnizada en contra de ellos. Fue perseguido, combatido a muerte, despedido de su empleo. Pero jamás capituló ante sus enemigos.
John Reed recibió de su padre una buena herencia: una inteligencia despierta y aguda, un temperamento de luchador, un espíritu intrépido y valeroso. Sus brillantes dotes se manifestaron desde edad temprana, y al terminar sus estudios secundarios fue enviado a Harvard, la más famosa Universidad de los Estados Unidos. Allí envíaban a sus hijos los reyes del petróleo, los barones de la hulla y los magnates del acero, sabiendo perfectamente que al cabo de cuatro años de deportes, de lujo y de "aburrido estudio de una serie de ciencias tediosas" volverían a casa con el espíritu depurado de la más leve sospecha de radicalismo. De este modo se moldean en los colegios y universidades decenas de millares de jóvenes norteamericanos, que salen de las aulas convertidos en aguerridos defensores del orden establecido, en guardias blancos de la reacción.
John Reed pasó cuatro años detrás de los muros de Harvard, donde sus atractivos personales y sus dotes lo hicieron querido de todos. Convive diariamente con los jóvenes vastagos de las clases ricas y privilegiadas. Sigue las lecciones grandilocuentes de los reflexivos y ortodoxos profesores de sociología; escucha los sermones de los sumos sacerdotes del capitalismo, los profesores de Economía Política. Y acaba organizando un club socialista en el corazón de esta fortaleza de la plutocracia. Fue un verdadero bofetón asestado en la cara de estos sabios ígnaros. Sus profesores se consolaron pensando que sólo se trataba, sin duda, de una travesura de muchacho. "El radicalismo -se dijeron- se le pasará apenas cruce las puertas del colegio y se encare con la realidad de la vida."
Terminados sus estudios y habiendo obtenido su grado universitario, John Reed se lanzó al amplio mundo, y en un período de tiempo increíblemente breve lo conquistó, gracias a su amor a la vida, a su entusiasmo y su pluma. Siendo todavía estudiante había colaborado en un periódico satírico titulado Latroon (El Burlón), haciendo gala de un estilo ingenioso y brillante. De su pluma brotó ahora un torrente de poemas, de relatos, de dramas. Los editores lo asaltaban con proposiciones, las revistas ilustradas le ofrecían sumas casi fabulosas, los grandes diarios le pedían crónicas sobre los acontecimientos más importantes de la vida en el extranjero.
Se convirtió así en peregrino de los grandes caminos del mundo. Quien quisiera estar al corriente de la vida contemporánea no tenía más que seguir a John Reed; como el albatros, el ave de las tempestades, estaba presente dondequiera que sucedía algo importante.
En Paterson, una huelga de los obreros textiles fue creciendo hasta convertirse en una tempestad revolucionaria: allí estaba John Reed, en el corazón de la tormenta.
En Colorado, los esclavos de Rockefeller salieron de sus fosas y se negaron a volver a ellas, desafiando las macanas y los fusiles de los guardias: allí estaba John Reed, al lado de los rebeldes.
En México, los peones oprimidos levantaron el estandarte de la revuelta y, con Pancho Villa a la cabeza, marcharon sobre el Palacio Nacional; John Reed cabalgaba mezclado con ellos.
El relato de esta lucha vio la luz en la revista Metropolitan y más tarde en el libro México en armas[1]. Con patetismo auténticamente poético, John Reed pintó en estas páginas las montañas de color púrpura y los inmensos desiertos "defendidos, todo en torno, por las espinas de los cactus gigantes". Le gustaban las llanuras infinitas, pero amaba sobre todo a los hombres que moraban en ellas, explotados sin compasión por los terratenientes y la Iglesia católica. Reed los describe bajando con sus rebaños de los pastizales de las montañas para unirse a los ejércitos libertadores, cantando al atardecer junto a las hogueras del campamento y combatiendo aguerridamente por la tierra y la libertad, a despecho del frío y el hambre, descalzos y cubiertos de harapos.
Estalla la guerra imperialista. Dondequiera que truena el cañón, allí está John Reed: en Francia, en Alemania, en Italia, en Turquía, en los Balcanes, en Rusia. Por haber denunciado la traición de los funcionarios zaristas y recogido documentos que demostraban su participación en la organización de las matanzas antisemitas fue detenido por los esbirros en unión del célebre pintor Bordman Robinson. Pero, como de costumbre, valiéndose de una hábil intriga, de un azar afortunado o de un astuto subterfugio, logró escapar de sus garras y lanzarse riendo a la nueva aventura.
El peligro jamás lo detuvo. Era su elemento natural. Siempre se las arreglaba para llegar a las zonas prohibidas, a las líneas avanzadas de las trincheras.
¡Cuan vivo permanece en mi recuerdo el viaje que hice con John Reed y Boris Reinstein por el frente de Riga, en septiembre de 1917! Nuestro automóvil se dirigía al Sur, hacia Venden, cuando la artillería alemana comenzó a bombardear un pueblo situado al Este. De pronto, este pueblo se convirtió para John Reed en el lugar más interesante del mundo. Se empeñó en que fuésemos allí. Marchábamos prudentemente a rastras. De pronto estalló detrás de nosotros un enorme proyectil, y en el sitio por el que acabábamos de pasar brotó una columna negra de humo y polvo.
Llenos de miedo, nos agarramos unos de los otros, pero minutos después John Reed estaba radiante. Parecía como si hubiese satisfecho una necesidad imperiosa de su naturaleza.
Así recorría el mundo, de un país a otro, de un frente a otro, de una a otra aventura extraordinaria. Pero John Reed no era simplemente un aventurero, un periodista, un espectador indiferente, un observador impasible de los sufrimientos humanos. Lejos de ello, estos sufrimientos eran los suyos propios. El caos, el lodo, los sufrimientos y la sangre vertida ofendían su sentimiento de la justicia y del decoro. Trataba obstinadamente de descubrir la raíz del mal, para extirparla.
Cuando regresaba a Nueva York de sus andanzas por el mundo no era para descansar, sino para seguir trabajando en defensa de sus ideas.
A su vuelta de México declaró: "Sí, México se halla sumido en la revuelta y el caos. Pero la responsabilidad de ello no recae sobre los peones sin tierra, sino sobre los que siembran la inquietud mediante envíos de oro y de armas, es decir, sobre las compañías petroleras inglesas y norteamericanas en pugna..."
Regresó de Paterson para montar en la sala más capaz de Nueva York, en Madison Square Garden, una grandiosa representación dramática titulada "La batairífclel proletariado de Paterson contra el capital".
Trajo de Colorado el relato de los asesinatos de Ludlow, cuyo horror casi superaba al denlos fusilamientos del Lena, en la Siberia. Contó cómo los mineros eran arrojados de sus casas, cómo vivían en tiendas de campaña, cómo estas tiendas eran rociadas de gasolina e incendiadas, cómo los soldados disparaban contra los obreros que corrían, y cómo perecieron entre las llamas una veintena de mujeres y niños. Dirigiéndose a Rockefeller, rey de los millonarios, declaró: "Esas son tus minas, esos son tus bandidos mercenarios y tus soldados. ¡Sois unos asesinos!"
Regresaba de los campos de batalla no con triviales charlas acerca de las ferocidades de tal o cual beligerante, sino maldiciendo la guerra en sí, como una carnicería, un baño de sangre organizado por los imperialismos rivales. En el Liberator, revista progresiva de carácter revolucionario, a la que entregaba gratuitamente sus mejores escritos, publicó un virulento artículo antimilitarista bajo los titulares: "Prepara una camisa de foerza para tu hijo soldado". Fue llevado con otros autores ante un Tribunal de Nueva York, acusado de alta traición. El fiscal hizo lo indecible por arrancar de los jurados patriotas un veredicto que sirviera de escarmiento; llegó incluso a situar cerca de los edificios del tribunal una banda que estuvo tocando himnos nacionales todo el tiempo que duraron las deliberaciones. Pero Reed y sus compañeros defendieron valientemente sus convicciones. Después de que Reed hubo declarado gallardamente que consideraba como su deber luchar por la transformación social bajo la bandera revolucionaria, el fiscal le dirigió esta pregunta:
-Pero, en la actual guerra, ¿combatiría usted bajo la bandera norteamericana ?
-¡No! -contestó Reed en forma categórica.
-¿Y por qué?
Y, a manera de respuesta, John Reed pronunció un discurso apasionado en el que pintíba los horrores de que había sido testigo en los campos de batalla. Su narración fue tan elocuente, tan impresionante, que incluso algunos de los jurados miembros de la pequeña burguesía y ya prevenidos contra los acusados no pudieron contener las lágrimas. Todos los redactores fueron absueltos.
En el momento en que los Estados Unidos entraban en la guerra, John Reed hubo de sufrir una operación quirúrgica. Le extirparon un riñon. Los médicos lo declararon inútil para el servicio militar.
-La pérdida de un riñon -decía irónicamente- me puede librar de hacer la guerra entre dos pueblos. Pero no me exime de hacer la guerra entre las clases.
En el verano de 1917, John Reed salió apresuradamente para Rusia, donde había percibido, en los primeros combates revolucionarios, la proximidad de una gran guerra de clases.
Un rápido análisis de la situación le llevó a la conclusión de que la conquista del poder por el proletariado ruso era lógica e inevitable. Todas las mañanas, al despertarse, comprobaba, con una pena rayana en la irritación, que la revolución no había comenzado todavía. Por último, el Smolny dio la señal y las masas se lanzaron a la lucha revolucionaria. De la manera más natural del mundo, John Reed se lanzó con ellas. En todas partes, como dotado del don de ubicuidad, se halló presente: en la disolución del preparlamento, en el levantamiento de las Barricadas, en el delirante recibimiento tributado a Lenin y a Zinoviev al salir de la clandestinidad, en la caída del Palacio de Invierno...
Pero todo esto lo ha referido él en su libro.
Por dondequiera que pasaba iba recogiendo documentos. Reunió colecciones completas de la Pravda y la Izvestia, proclamas, bandos, folletos y carteles. Sentía una especial pasión por los carteles. Cada vez que aparecía uno nuevo no dudaba en despegarlo de las paredes si no podía obtenerlo de otro modo.
Por aquellos días, los carteles aparecían en tal profusión y con tal rapidez, que los fijadores tropezaban con dificultades para encontrar sitio donde pegarlos en las paredes. Los carteles de los kadetes, de los socialrevolucionarios, los mencheviques, los socialrevolucionariós de izquierda y los bolcheviques, eran pegados unos encima de otros, en capas tan espesas, que un día Reed desprendió dieciséis sobrepuestos. Me parece verle en mi cuarto mientras tremolaba la enorme plasta de papel, gritando: "¡Mira! ¡He agarrado de un golpe toda la revolución y la contrarrevolución!"
Fue formaardo así, por los procedimientos más diversos, una colección formíaable de documentos. Tan formidable que, al desembarcar en el puerto de Nueva York, después de 1918, los agentes de la Procuraduría de los Estados Unidos le despojaron de ella. Logró, sin embargo, rescatarla y ponerla a buen recaudo en el cuartucho neoyorquino donde, entre el estruendo de los trenes aéreos y los subterráneos corriendo sobre su cabeza y debajo de sus pies, escribió su libro DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO.[2]
Como es natural, los fascistas norteamericanos no tenían el menor deseo de que este libro llegase a conocimiento del público. En seis ocasiones se introdujeron en las oficinas de la casa editora, tratando de robar el manuscrito. Una fotografía de John Reed lleva esta dedicatoria: "A mi editor, Horace Liveright, que ha estado a punto de arruinarse por lanzar este libro".
No fue este libro el único fruto de su actividad literaria relacionado con la propaganda de la verdad sobre Rusia. La burguesía no quería, naturalmente, oír hablar de esa verdad. Odiaba y temía a la Revolución rusa, a la que trató de ahogar en un torrente de mentiras. Las tribunas políticas, las pantallas de los cines, las columnas de los periódicos y de las revistas desparramaban oleadas interminablesde repungnantes calumnias. Las revistas que antes se desvivían por obtener artículos de Reed se negaban ahora a publicar ni una sola línea escrita por él. Pero no podían impedirle que hablara. Y John Reed tomaba la palabra en mítines donde las multitudes se apretujaban.
Fundó una revista. Se incorporó a la redacción de la revista socialista The Revolutionary Age ("La Edad Revolucionaria") y después a la del Communist. Escribió artículo tras artículo para el Liberator, recorrió el país, participó en conferencias, atiborrando de datos a cuantos le escuchaban, contagiándoles su pasión combativa, su ardor revolucionario. Por último, organizó con su grupo, en el mismo corazón del capitalismo norteamericano, el Partido Obrero Comunista, lo mismo que diez años antes había organizado un club socialista en el propio corazón de la Universidad de Harvard.
Como de costumbre, los "sabios" se habían equivocado. El radicalismo de John Reed había sido cualquier cosa menos un "capricho pasajero", una "travesura de muchacho". Contra sus pronósticos, el contacto con el mundo exterior no había curado a John Reed de sus "locuras". Por el contrario, sólo había servido para reafirmar y reforzar su radicalismo,. Cuan firmes y profundas eran las convicciones de John Reed pudo comprobarlo la burguesía norteamericana leyendo The Voice of Labour, el nuevo órgano comunista que se publicaba bajo la dirección de nuestro autor. La burguesía de los Estados Unidos comprendió que, por fin, su patria contaba con un auténtico revolucionario. La sola palabra "revolucionario" la hace temblar. Es cierto que Norteamérica ha conocido revolucionarios en el remoto pasado y todavía hoy existen en el país sociedades como las que se adornan con los nombres de Hijos de la Revolución Norteamericana, que recuerdan aquellos tiempos. Es la forma que tiene la burguesía reaccionaria de rendir homenaje a la revolución de 1776. Pero aquellos revolucionarios hace ya mucho tiempo que dejaron este mundo. En cambio, John Reed era un revolucionario viviente, increíblemente vivo y dinámico, ¡un verdadero desafío para la burguesía! Había que encerrarlo a toda costa detrás de las rejas de la prisión. John Reed fue, pues, detenido y encarcelado. Y no una vez, ni dos, sino veinte veces. En Filadelfia, la policía clausuró el local donde John Reed iba a tomar la palabra en un mitin. John Reed se subió a una caja de jabón y, desde esta tribuna improvisada, en plena calle, habló a un nutrido auditorio. El mitin tuvo tanto éxito, despertó tal simpatía que, detenido el orador por "alteración del orden público", no fue posible convencer al jurado de que pronunciase un veredicto condenatorio. Parecía como si las autoridades de todas las ciudades de los Estados Unidos no se sintieran contentas hasta haber detenido a John Reed una vez por lo menos.
Pero siempre lograba salir en libertad bajo fianza o un aplazamiento del juicio que aprovechaba para ir a librar otra batalla en un nuevo terreno.
La burguesía occidental ha hecho ya un hábito el achacar todas sus desgracias y fodos sus reveses a la Revolución rusa. Uno de sus crímenes más nefario es haber sacado de quicio a este joven norteamericano, de dotes tan brillantes, convirtiéndolo en fanático de la revolución. Así piensa la burguesía. La realidad es un poco diferente.
La verdad es que no fue Rusia quien hizo de John Reed un revolucionario. Desde el día en que nació corría por sus venas sangre revolucionaria norteamericana. Por mucho que constantemente y en todas parte se considera a los norteamericanos como gentes orondas y bien nutridas, satisfechas de sí mismas y reaccionarias, todavía circula por sus venas el espíritu de inconformidad y de rebeldía. Basta recordar a los grandes rebeldes de otros días: Thomas Paine, Walt Whitman, John Brown, Parsons. Y ahí están también, en fecha más cercana, los camaradas de armas de John Reed: Bill Haywood, Robert Minor, Rootenberg y Foster. Basta recordar los sangrientos conflictos de los distritos industriales de Homestead, Pullman y Lawrence y las luchas de la I.W.W. Todos ellos -los dirigentes y las masas- eran hombres de pura estirpe norteamericana. Y aunque en la hora actual los hechos parecen desmentirlo, la sangre de los norteamericanos está fuertemente impregnada de espíritu de rebelión.
No vale decir, por tanto, que fue Rusia la que hizo de John Reed un revolucionario. Sí hizo de él, es verdad, un revolucionario consecuente y de mentalidad científica. Este es su mérito. Rusia llevó a su mesa de trabajo los libros de Marx, Engels y Lenin. Le ayudó a comprender el proceso histórico y la marcha de los acontecimientos. Le ayudó a cambiar sus puntos de vista humanistas un poco vagos por los hechos escuetos y rudos de la economía política. Le ayudó a convertirse en un educador del movimiento obrero americano y a esforzarse por situarlo sobre aquellos cimientos científicos en los que él mismo había asentado sus convicciones.
-La política no es tu fuerte, John -le decían algunas veces sus amigos-. Tú no has nacido para propagandista, sino para artista. Debes consagrar tu talento exclusivamente al trabajo literario creador. Reed sentía con frecuencia la verdad de estas palabras, pues en su mente brotaban sin cesar nuevos poemas, nuevos dramas, que buscaban a cada paso su expresión, que aspiraban a revestir forma poética. Y cuando sus amigos insistían en que abandonara la propaganda revolucionaria y se entregara a su pluma, les contestaba sonriendo:
-Está bien, en seguida os daré gusto.
Pero ni por un memento interrumpía sus actividades revolucionarias. Aquello era superior a sus fuerzas. La Revolución rusa se había adueñado de él en cuerpo y alma, lo cautivaba, lo obligaba, quisiera o no, a someter su temperamento anárquico, vacilante, a la rigurosa disciplina mental del comunismo. Lo había enviado, como una especie de profeta, con la antorcha encendida a las ciudades de Norteamérica. Hasta que, un buen día, la Revolución lo llamó a Moscú para trabajar en la Internacional Comunista por la unificación de los dos partidos comunistas existentes en los Estados Unidos.
Pertrechado con nuevos conocimientos de la teoría revolucionaria, John Reed emprendió un viaje clandestino rumbo a Nueva York. Denunciado por un marinero, lo obligaron a desembarcar y fue recluido en la celda de una cárcel de Finlandia. Desde allí logró llegar de nuevo a Rusia, escribió en las páginas de la Internacional Comunista, reunió documentos para un nuevo libro, fue enviado como delegado al Congreso de los pueblos de Oriente, celebrado en Bakú. Pero habiendo contraído el tifus (probablemente en el Cáucaso) y agotado por el exceso de trabajo, la enfermedad lo abatió, y murió el domingo 17 de octubre de 1920.
Muchos combatientes del temple de John Reed han luchado contra el frente contrarrevolucionario, en los Estados Unidos y en Europa con la misma determinación con que el Ejército rojo peleó frente a la contrarrevolución en la U.R.S.S. Unos han caído víctimas de la furia homicida; otros han enmudecido para siempre en las cárceles; uno perdió la vida en una tempestad desatada en el Mar Blanco, de regreso a Francia; otro se estrelló en San Francisco con el avión desde el que lanzaba proclamas protestando contra la intervención. El asalto del imperialismo contra la revolución ha sido furioso, pero más todavía habría podido serlo de no haber existido estos combatientes. No cabe duda de que hombres como éstos han contribuido en algo a contener los embates de la contrarrevolución. La Revolución rusa no ha contado solamente con la ayuda de los rusos, los ucranianos, los tártaros y los caucasianos; también han aportado a ella sus esfuerzos, siquiera sea en menor medida, los franceses, los alemanes, los ingleses, los norteamericanos y otros pueblos. Entre estos hombres "no rusos" descuella en primer plano la figura de John Reed, hombre de dotes excepcionales, arrebatado por la muerte cuando se hallaba en la plenitud de sus fuerzas...
Cuando de Helsingfors y de Reval llegó la noticia de su muerte estábamos convencidos, en los primeros momentos, de que era una mentira más de las muchas que salen a diario de las fábricas de falsedades contrarrevolucionarias. Pero cuando Louise Bryant nos confirmó la desconcertante noticia tuvimos que abandonar, pese a nuestro dolor, la esperanza de verla desmentida.
A pesar de que la muerte sorprendió a John Reed en el exilio, desterrado de su patria y condenado a una pena de cinco años de cárcel, la misma prensa burguesa se vio obligada a rendir tributo al artista y al hombre. Un suspiro de alivio se escapó del pecho de los burgueses: ¡John Reed, el gran desenmascarador de sus mentiras y de su hipocresía, el hombre cuya pluma era para ellos un azote, ya no existía!
Los revolucionarios de los Estados Unidos han sufrido una pérdida irreparable. Es muy difícil para los camaradas que viven fuera de Norteamérica calibrar el profundo duelo provocado por su muerte. Los rusos consideran como algo perfectamente natural y lógico el que un hombre muera por sus convicciones. No hay por qué derramar lágrimas sobre una muerte así. Miles y decenas de miles de hombres han dado su vida por el socialismo en la Rusia soviética. En los Estados Unidos, las vidas así inmoladas no abundan. Si se quiere, John Reed fue el primer mártir de la revolución, el que marcó el camino seguido luego por miles. El brusco final de su vida, verdaderamente meteórica, en la lejana Rusia cercada por el bloqueo, fue un golpe terrible para los comunistas norteamericanos.
Un consuelo les queda a sus viejos amigos y camaradas; los restos de John Reed reposan en el único lugar en el mundo donde él quería encontrar su último descanso: en la Plaza Roja de Moscú, al pie de las murallas del Kremlin.
Sobre su nicho se ha colocado una piedra sepulcral a tono con su carácter, una piedra de granito sin pulir en la que aparecen grabadas estas palabras:

JOHN REED
DELEGADO A LA TERCERA INTERNACIONAL
1920




___________________________
NOTAS
[1] John Reed, Insurgent Mexico, 1914. Publicado por el autor.
[2] John Reed. Ten Days That Shook The World.  1919, Boni & Liveright, Nueva York.

domingo, 11 de noviembre de 2012

INFORME SOBRE EL PLENO DEL CC DEL PCCH


El presidente del Partido Comunista, diputado Guillermo Teiller, acompañado del secretario general, Lautaro Carmona y la concejal de Santiago, Claudia Pascual entregó a los periodistas detalles de los acuerdos del pleno del Comité Central del PC realizado el sábado 10 de noviembre recién pasado.
La siguiente es la transcripción de sus palabras iniciales:  “Ayer realizamos un pleno del Comité Central del Partido Comunista que analizó, en primer lugar, los resultados  electorales. Al respecto solo quisiéramos decir un par de cosas, primero, que este proceso estuvo marcado por muchas irregularidades e imprecisiones. Nos parece que el ministerio del Interior no actuó adecuadamente y creo que esto, además, ha culminado en el caso de Ñuñoa, en un proceso que nos parece altamente irregular. Porque el  hecho que apareciera un acta con un resultado al salir de la mesa y después, a l contabilizarlo el tribunal electoral con otro resultado nos parece que le quita seriedad al proceso. Nos parece muy extraño. El Tribunal Calificador tendrá que dar una explicación muy clara, transparente, muy informada cuando dé el resultado de ese proceso. Nosotros, con todo, expresamos nuestra solidaridad con la que consideramos hasta ahora la alcaldesa electa Maya Fernández.
“El proceso eleccionario también estuvo marcado por la alta abstención –que también analizamos- pero nos parece que principalmente el resultado de la elección llevó a una derrota de la derecha que puede tener consecuencias políticas profundas y terminar con la derrota de la derecha en las elecciones presidenciales y parlamentarias.
“Nosotros estamos contentos porque la invitación que hicimos a la oposición de actuar como un solo cuerpo en la elección de alcaldes dio resultado: la derrota de la derecha. Además, también, creo que la oposición subió en cantidad de votos, en cantidad de alcaldes, en cantidad de concejales y a su vez, el PC elevamos nuestra cantidad de alcaldes, nuestra cantidad de concejales y la cantidad de votos.
“Nos parece que este resultado positivo para la oposición abre las puertas para seguir construyendo esta gran convergencia que nosotros hemos propiciado desde el XXIV Congreso del PC.
“Creo que estamos en condiciones de crear un nuevo referente que supere lo existente actualmente. A nosotros nos parece que ya la Concertación no es el referente opositor por excelencia, tiene que conformarse un nuevo referente. Nosotros vamos a solicitarles a todos los partidos que nos pongamos de acuerdo cómo darle forma y contenido a este nuevo referente político que surge en Chile después de las elecciones municipales.
“Se ha suscitado una especia de polémica entre los partidos de la oposición de qué es primero, si la candidatura presidencial a través de primarias o el programa. Nosotros en nuestro Pleno hemos considerado que las dos cosas se pueden hacer simultáneamente. Es decir, si hay una voluntad manifiesta de todos los partidos de oposición para trabajar por un programa que nos represente a todos, que acoja las demandas del mundo social en una perspectiva de lo que se puede cumplir en un gobierno de cuatro años pero que además plantee un proyecto demás largo plazo para llevar a cabo las profundas transformaciones que está exigiendo el pueblo de Chile, transformaciones que además han sido expresadas en el voto contra la derecha y por aquellos que se abstuvieron de votar, hecho ese acuerdo, nosotros estaríamos dispuestos a participar en la primaria y, por lo tanto, tiene que haber una declaración de intenciones en relación a primarias y simultáneamente en relación a programa.
“Estaríamos dispuestos a participar de una comisión o una instancia programática del conjunto de la oposición para preparar las primarias que, de acuerdo a la ley, tendría que realizarse en junio y la inscripción para esta primaria tendría que estar lista a fines de abril o a comienzos de mayo. Entonces tenemos que acotarnos a esos tiempos políticos pero, simultáneamente, conformemos una comisión  de programa cuando sea necesario: enero, febrero, marzo. Y entonces digamos: aquí está el programa, aquí está preparada la primaria. Eso es lo que le vamos a proponer nosotros al conjunto de la oposición.
“Después, en relación a la batalla parlamentaria que se acerca nosotros consideramos es necesario –claro-  tener un presidente o presidenta de la República dotado de un programa, pero eso no basta. Hay que tener mayoría en el Parlamento, entonces queremos buscar con la oposición el mejor acuerdo, el que nos dé los mejores dividendos porque estamos seguros que si hacemos un buen acuerdo parlamentario como oposición le podemos arrebatar varios cupos parlamentarios a la derecha y acercarnos –y ojalá tener- los quórums necesarios para llevar adelante las transformaciones políticas, como por ejemplo el cambio del sistema electoral que requiere de un quórum calificado. Esa va a ser la propuesta que vamos a hacer.
“Nosotros hemos acordado ya nombrar pre-candidatos en una fecha muy próxima para varios distritos del país. No lo hemos queridos hacer en este Pleno, queremos primero establecer el diálogo y hacer una aproximación de cómo podemos actuar de conjunto en todas estas materias. Pero nosotros ya tenemos decidido llevar candidatos en varios distritos y en las conversaciones, en los acuerdos con la oposición, queremos plantear  un número mínimo razonable de parlamentarios a los cuales aspiramos: mantener los tres que tenemos y subir a un número razonable acorde con la votación.
“Yo diría que esas son las cosas fundamentales, pero además nosotros vamos a iniciar una campaña por popularizar –por así decir- por llevar adelante la participación de la ciudadanía, y sobre todo del movimiento social en la discusión de programa.
“A nosotros nos parece que tenemos que ser muy claros con la ciudanía para decirle: estamos por este programa, compartamos este programa; que las organizaciones sociales, la CUT, los profesores, los estudiantes, las mujeres nos digan: esto queremos que esté  en el programa de gobierno para después decidir de conjunto qué lo que es posible hacer en cuatro años y qué lo que tenemos que dejar para un proyecto de más largo alcance, pero tenemos que hablarlo con mucha franqueza, nosotros no estamos dispuestos a hacer promesas que no se cumplan porque en la base de toda la abstención que hubo, están las promesas incumplidas, de muchos años atrás y sobre todo de este último gobierno que ha hecho demasiadas promesas y que la gente ha visto que no se cumplen o que se cumplen sólo parcialmente. Esa es nuestra decisión del Pleno del Comité Central de nuestro Partido”.

FUENTE : PRENSA PCCH

UTOPIA Nº10


AÑO 2 – BOLETÍN Nº 10                                                                                                           
Utopía  NOVIEMBRE  2012                                         
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COMISIÓN DE EDUCACIÓN - REGIONAL SUR “
VÍCTOR DÍAZ LÓPEZ” - PC
pc-educacionregionalsur.blogspot.com                                                                                                                                                                 



Diccionario básico de categorías marxistas



10. * Producción-mercado-consumo: La producción es el ámbito donde se generan las mercancías. Allí se produce la explotación (“invisible” a la conciencia inmediata). El mercado es el lugar de la distribución y el intercambio de mercancías. Es lo más visible en el capitalismo. El consumo es el espacio donde las mercancías llegan a los consumidores. Según Marx, aunque todos estos momentos están relacionados, el que marca el ritmo del conjunto es la relación de producción.

11. * Relaciones sociales de producción: Vínculos sociales que se establecen entre los seres humanos para producir y reproducir su vida material y cultural. Los diversos tipos de relaciones de producción permiten diferenciar una época histórica de otra. En las sociedades de clases, toda relación de producción es al mismo tiempo una relación económica, una relación de poder y una relación de fuerzas entre las clases. Las relaciones de producción capitalista expresan la contradicción antagónica entre los propietarios de dinero y los de fuerza de trabajo. No hay conciliación posible entre ambos.

12. * República parlamentaria: Forma específicamente moderna de dominio político burgués. Cuenta con una serie de instituciones y mecanismos flexibles que le permiten ejercer y reproducir un poder político de clase: las cámaras legislativas, la autonomía relativa de la burocracia, la prensa organizada en las grandes urbes, los partidos políticos de masas, el “libre juego” entre sindicatos obreros y corporaciones empresarias, las alianzas y fraccionamientos políticos, las elecciones periódicas (donde siempre se elige entre dos caras de la misma moneda...) etc., etc. Según Marx, es una forma de dominación política anónima e impersonal, que representa al conjunto de la burguesía. Por eso resulta mucho más eficaz para ejercer el dominio sobre los trabajadores que una dictadura o una monarquía.

13. * Sociedad civil: Tiene muchos significados. En Hegel hace referencia a las instituciones del mercado y también a algunas instituciones políticas, como la policía y la administración de justicia. En Marx alude al conjunto de las relaciones sociales de producción de la sociedad capitalista. En Gramsci remite a las instituciones políticas que no son estrictamente ni económicas (no pertenecen al mercado) ni estatales (no son necesariamente parte del Estado): escuela, universidad, medios de comunicación, partidos políticos, sindicatos, sociedades de fomento, iglesias, etc. Estas instituciones tienen por finalidad generar consenso y construir la hegemonía. Gramsci también denomina a la sociedad civil “Estado ampliado”.

14. * Valor: No es una cosa ni una propiedad intrínseca de las cosas. Es una relación social de producción. En ambos polos de la relación vincula a poseedores de mercancías. Cuando los productos del trabajo se generan dentro de relaciones de valor, se producen para ser vendidos en el mercado. Marx distingue históricamente diversas relaciones de valor. Desde la más simple (el trueque) hasta la más desarrollada (el dinero).